miércoles 21.08.2019

Los vecinos reclaman la reparación de la ermita de San Barlolomé antes de que se desplome

Los vecinos de la parroquia de Queixeiro, en Monfero, denuncian el estado ruinoso de la iglesia de san Bartolomé, que está en estado ruinoso y a punto de desplomarse por completo.

La iglesia ruinosa de San Bartolomé se encuentra en la parroquia de  Queixeiro, en MOnfero
La iglesia ruinosa de San Bartolomé se encuentra en la parroquia de Queixeiro, en MOnfero

Los vecinos de la parroquia de Queixeiro, en Monfero, denuncian el estado ruinoso de la iglesia de san Bartolomé, que está en estado ruinoso y a punto de desplomarse por completo.
De ello, el portavoz de la asociación vecinal, Manuel Bouza, ya ha puesto la situación de derrumbe de la ermita en conocimiento del arzobispado, dueño de la edificación, y de patrimonio para que tomen medidas antes de que sea demasiado tarde.
 Con esta iniciativa, el portavoz vecinal quiere llamar la atención sobre este templo del siglo XVI situado en plenas fragas do Eume, que corre el riesgo de desaparecer por la indiferencia de las autoridades ante la situación desastrosa de la iglesia.
Prueba de ello fue que Manuel Bouza reclamó la presencia de especialistas en conservación  y restauración de obras de arte para que emitiesen un informe del estado del templo.
La visita de los especialistas se realizó el pasado 27 de agosto, capitaneados por la licenciada en Bellas Artes Ana María del Río Correa, quuien estuvo acompañada de Ángel del Río, profesor de Historia y dos arqueólogas italianas, una de ellas residente en la zona.

visita
Manuel Bouza explicó a los especialistas que durante las investigaciones que había hecho en torno a la ermita encontró documentación según la cual en el siglo XVI ya se urgía a las autoridades a tomar medidas urgentes para subsanar desperfectos estructurales en el edificio.  
Bouza refirió a las técnicas que la construcción original es anterior y tuvo diversas intervenciones, que seguramente estuvieron propiciadas por el aumento de población y la intensificación de la vida parroquial tras el Concilio de Trento. 
El templo es un pequeño edifico de planta rectangular de una sola nave realizada en piedra de losa y techo de loseta a dos aguas. Presenta como vanos una pequeña ventana en la cabecera y la puerta de entrada. Con una espadaña para una campana en el lado derecho de la fachada principal. Tiene un arco de medio punto dividiendo la cabecera del cuerpo de la nave, esta presenta una mayor altura y la fábrica de la cabecera y el cuerpo de nave presentan diferencias: no se encuentra la presencia de cachotes de granito en la cabecera que aunque en pequeña cantidad sí aparecen en otros paramentos.
 Esto puede dar las pistas –según el informe– para una distinta datación de la cabecera y del resto del edificio. 

análisis
En el muro principal de la cabecera hay un retablo barroco popular de alegres colores sobre una mesa de altar de piedra policromada. Tras el retablo hay pinturas murales de unos cortinones de factura pobre que cubren otra pintura mural que parece combinar las mismos colores que presenta el altar.
El paramento de la fachada principal está caído y sujeto con puntales para evitar su derrumbe. Debido a este desplome los paramentos laterales cedieron  dejando el techo sin sujeción lo que provocó el derrumbe parcial en el centro de la nave. Estos desperfectos no afectaron a la cabecera que bien sujeta por el arco toral se mantiene y perfecto estado de verticalidad y no presenta ni caída ni desligamiento de losetas ni boquetes en el aparato. 
Aunque las pinturas de su muro principal sí están seriamente afectadas por el estado de abandono: por la humedad y el excesivo peso de las capas añadidas superficiales, en la parte superior del paramento las pinturas están separadas del muro que las sujetaba en origen. 
Esta desconexión hizo que una zona de unos 30x40 cm se había desprendió y cayó del muro apreciándose en ese hueco una separación entre el revoque y el muro de unos dos centímetros. 
Este hecho unido a la desaparición de parte del techo de la iglesia agrava la situación del estado de conservación de las pinturas, pasando de ser grave a muy grave por la parte perdida que ya es irrecuperable.
Además desde que comenzó el proceso de destrucción a no ser de que se realicen una básicas medidas de prevención finalizará con la desaparición total de las pinturas del templo. 
Para evitar la desaparición de estas pinturas hace falta realizar una protección superficial de las pinturas murales para evitar que sigan fracturándose y cayendo al suelo haciendo imposible su recuperación, señala el informe.
Ante este estado de conservación, los especialistas reclamados por Manuel Bouza proponen una serie de acometidas urgentes para evitar la desaparición del monumento.
También recuerdan aquellos puntos de la ley de patrimonio que obligan a defender la conservación de los edificios emblemáticos. n

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