sábado 24.08.2019

Los tilos para Armas medirán diez metros y viajarán desde Holanda

Los plazos de vaciado de la plaza se cumplen y el arquitecto confía en “tomar las uvas” en el nuevo recinto
Obras plaza de Armas
Obras plaza de Armas

El tilo americano se introdujo en Europa a través de Ferrol gracias a las expediciones que realizaba la Armada. Ahora esta especie lucirá en la ciudad en la nueva plaza de Armas, en un homenaje a esos marinos que dieron forma a la ciudad. Además, a través de la presencia de la escultura “Toro ibérico”, de Alberto Sánchez, y del proyectado monumento de homenaje al barrio de A Magdalena y sus habitantes, se vincula también con el mundo obrero. En medio de la sencillez de una plaza inspirada en la original, estos hitos escultóricos serán una “representación evidente” de la realidad de un entorno del que no siempre somos conscientes, explica Carlos Pita, uno de los arquitectos del proyecto “Lugar de todas”, que ganó el concurso público para transformar Armas.

Los tilos serán “la guinda” que corone unas obras que avanzan según los plazos previstos. Llegarán por carretera (incluso se barajó que entrasen en la ría por barco, constituyendo una estampa única) desde un vivero holandés. Medirán diez metros con cinco de copa y sus primeras ramas empezarán a una altura de tres metros. Son 21 ejemplares que se colocarán en su mayoría en la parte del relleno de tierra, aunque cuatro de ellos irán en la zona de granito. A pesar de que su recorrido será terrestre, viajarán con los cuidados de un bebé. “También será un espectáculo verlos bajar por la calle Tierra en los camiones”, comenta Pita.

Se han tenido que comprar en Holanda porque se necesitaban ejemplares ya crecidos, con años de preparación (“están entrenados para ser replantados a lo largo de su crecimiento, los han trasplantado siete veces”, explica Pita) y no se encontraban en España con esta frondosidad. Tienen un coste algo superior por este motivo pero “es mucho más caro retirar el amianto de la plaza que comprar los árboles”, dice Pita.


Los tilos no se podrán plantar hasta diciembre, la época más propicia para hacerlo. Es una exigencia de la garantía. La floración, que llenará de olor la plaza, se prevé para la primavera. Antes de que llegue el momento del transplante habrá que completar las obras. En estos momentos se está en fase de derribo de los bajos comerciales. Esto permite tener ya una visión sin obstáculos del palacio municipal y anticipa la nueva fisionomía de la plaza, que seguirá la pendiente natural de las calles y se adaptará a ellas. Después se realizará el relleno de tierra, se plantarán los árboles y se realizarán los últimos ajustes en la superficie. “Vamos a poder tomar las uvas en la plaza”, explica Carlos Pita.

Diciembre es también el plazo oficial que maneja el Concello para el final de las obras. Con esta fecha en mente, ha empezado el movimiento comercial en los bajos de la zona, donde se prevé que se instale un banco, una cadena de perfumerías y un anticuario.

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