• Martes, 23 de Octubre de 2018

Roberto Novoa Santos

Roberto Novoa Santos, conocido como “El Médico Humanista”, nació en una vivienda de la plaza de María Pita de A Coruña el 8 de julio de 1885.

Roberto Novoa Santos
Retrato de Roberto Novoa
Retrato de Roberto Novoa

Roberto Novoa Santos, conocido como “El Médico Humanista”, nació en una vivienda de la plaza de María Pita de A Coruña el 8 de julio de 1885. Fue un reconocido médico y pensador, considerado el especialista de mayor relieve en la historia de la medicina en Galicia, escribiendo el considerado como el tratado más completo de Patología General en lengua castellana.
Sus padres fueron Ramón Novoa Gutiérrez, natural de Lalín, que llegó teniente de Artillería en la guerra de Cuba, y Rita Santos Varela, natural de Culleredo. La infancia de Roberto Novoa se repartió entre A Coruña y Ferrol, lugares donde transcurrieron los sucesivos destinos militares de su padre.  
Novoa Santos cursó la enseñanza primaria en el Colegio Dequidt y el bachillerato en el instituto Eusebio da Guarda, ambos en la capital coruñesa. En septiembre de 1900 pasó a cursar los estudios de Medicina y Cirugía en la Universidad de Santiago, que finalizó el año 1907 con premio extraordinario, mientras daba clase a compañeros de cursos inferiores para pagarse la carrera. 
Cuando terminó el doctorado, que realizó en Madrid, fue nombrado ayudante del profesor Varela de la Iglesia en la cátedra de Fisiología de la universidad compostelana. A continuación Roberto Novoa instaló su consulta privada en la calle Real de Ferrol y, seguidamente, en su ciudad natal, A Coruña, donde también trabajó en el antiguo Hospital de Caridad, fundado por Teresa Herrera. El año 1911 consiguió la plaza de profesor auxiliar y luego la de titular de Patología General en la Facultad de Medicina de Santiago
Pronto adquirió en Santiago un amplio reconocimiento profesional y una buena holgura económica, instalando su consulta en una casa propia con jardín en la calle del Hórreo, donde también estableció su vivienda. Roberto Novoa, una vez instalado, amplió sus estudios en diversos laboratorios franceses, Burdeos, París y principalmente en la Universidad de Estrasburgo. 
El año 1916 publicó la primera edición de su obra “Manual de Patología General”, un libro clásico de la medicina que tuvo gran difusión en Europa y América.  Los trabajos de su cátedra continuaron y fueron publicados en las revistas Galicia Médica, Revista Médica Gallega y Boletín del Colegio Médico, llegándole el reconocimiento de la Real Academia de Medicina a su labor.
Aunque sus conferencias de carácter profesional en Santiago le crearon problemas, incluso con las autoridades eclesiásticas, pese a ser una persona respetuosa con todas las ideas y creencias, Novoa Santos siguió escribiendo. El año 1922 publicó “Physis y Psyquis” (“Cuerpo y espíritu”), obra reveladora de su pensamiento psicológico y sus inquietudes; más tarde, el año 1927, publicaría otra obra de gran interés, “El instinto de la muerte”. En noviembre de 1925 fue nombrado por unanimidad Académico Numerario de la Real Academia Gallega. 
Un tema que generó polémica en su momento fue la presunta misoginia y antifeminismo demostrados por Novoa Santos, en sintonía con cierto machismo dominante en sectores científicos en la época que le tocó vivir. Aunque en el terreno práctico apoyó a las mujeres en su entorno y en su equipo de trabajo, en varias publicaciones suyas, singularmente  en “La mujer, nuestro sexto sentido, y otros esbozos”, obra del año 1926, pretende justificar con razones biológicas el papel subordinado de la mujer al hombre. 
Cumple señalar que Roberto Novoa sintió a lo largo de su vida cierta preocupación por los temas gallegos, que sintetizó en una trinidad que estaría constituida por la morriña, la muerte y el sentimiento del paisaje. Un reflejo de esta preocupación fue su novela “A Santa Compaña”, título que publicó el año 1922 en la colección Céltiga, editada en Ferrol, dirigida por el médico Xaime Quintanilla y cuya portada estaba ilustrada por el pintor ferrolano Bello Piñeiro. Se trata de una corta narración donde el autor expresa sus ideas sobre la pervivencia después de la muerte.
El año 1927 ganó la cátedra de Patología General en la Universidad Central de Madrid, llevando a cabo un  traslado en el que tuvo que ver el malestar que encontraba en Santiago por sus ideas avanzadas. En su cátedra madrileña dedicó especial atención a la formación clínica, creando equipos de investigación, que atrajeron a gran número de estudiantes gallegos para terminar su formación.
En Madrid el médico gallego fijó su residencia en la calle José Abascal, donde estableció un consultorio privado, que compaginó con su labor docente e investigadora en la Universidad y los viajes que hizo a Buenos Aires, Nueva York y La Habana, donde impartió diversas conferencias y recibió encendidos homenajes a su trabajo como médico humanista. 
De tendencia anarquista en su juventud, durante la etapa de la Dictadura de Primo de Rivera, publicó diversos artículos en revistas de aquella tendencia, mientras unía su voz y su testimonio a la de profesores y estudiantes opuestos a las medidas represivas del gobierno. El año 1931, al proclamarse la II República, dada su amistad con Casares Quiroga, Roberto Novoa fue Diputado de las Cortes Constituyentes, formando parte de la Federación Republicana Gallega, de marcado carácter liberal, por la circunscripción de A Coruña, durante un breve período. 
En la primavera del año 1932, aquejado de un cáncer de estómago, Novoa Santos fue operado por el doctor Gómez Ulla en el Sanatorio del Rosario de Madrid. Trasladado a su casa de Santiago, falleció el 9 de diciembre de 1933 a la edad de 48 años, siendo enterrado en un acto multitudinario en el cementerio santiagués de Santo Domingo de Bonaval. Se había casado el año 1907, recién terminada su carrera, con Pastora Gamallo, natural de Santiago, con la que tuvo dos hijos. 
Diversos autores han tratado de la vida y obra de Roberto Novoa Santos, entre ellos el médico y escritor Domingo García-Sabell. En Ferrol recuerda su nombre un edificio del complejo  hospitalario del Servicio Gallego de Salud, que en su día albergó el Hospital de Tuberculosos. 
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