Reportaje | Objetos perdidos, la dependencia que atesora lo que los ferrolanos extravían

El pasado ejercicio, se depositaron en esta oficina municipal un total de 331 artículos. Los teléfonos, las llaves o las gafas son los más comunes, pero también se han localizado en los últimos meses elementos tan dispares como maletas de motocicleta, un dron, una colección de DVDs e incluso un procesador de alimentos
Reportaje | Objetos perdidos, la dependencia que atesora lo que los ferrolanos extravían
La oficina ferrolana se localiza en un extremo del registro municipal | Jorge Meis

En una esquina del palacio consistorial ferrolano, en el registro municipal, se encuentran, irónicamente, buena parte de los bienes que los vecinos de la ciudad naval –y posiblemente bastantes visitantes– han extraviado. Es la oficina de objetos perdidos, un pequeño rincón con las paredes atestadas a partes iguales de artículos olvidados y cajas de expedientes.


En este reducido habitáculo trabaja el agente Francisco Javier Fernández, que desde el año pasado sustituye a su compañero Miguel por una baja, en la labor de registrar, custodiar y, en el mejor de los casos, entregar a sus legítimos dueños estos efectos perdidos. “Aquí recogemos a diario objetos de todo tipo: carteras, billeteras, monederos, documentaciones sueltas, bisutería... todo lo imaginable”, explica con una sonrisa Fernández Muíño.

 

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Los objetos de más valor se custodian en una caja fuerte | J.M.


El proceso, como señala el agente, es sencillo pero muy laborioso, dado que la seguridad, en todos los sentidos, es el factor más importante. Así, una vez el artículo extraviado ha sido entregado, se le asigna un número de referencia y ser archiva por fecha, tanto en un expediente en papel como en una base de datos informática. Esta compilación electrónica, además, también cuenta con un apartado de reclamaciones, en tanto a que los vecinos que han perdido un objeto también pueden declararlo para que la Policía Local, en caso de localizarlo, puedan contactar con ellos directamente.

 

El balance


En cuanto a qué épocas son las más propensas a perder, o encontrar, estos bienes extraviados, el agente apunta a que realmente no hay un patrón, recibiendo objetos todos los días. No obstante, los balances trimestrales del pasado 2023 parecen indicar que los períodos vacacionales –posiblemente por el importante aumento de población en la ciudad por el número de visitantes– son los de más actividad.


De este modo, en todo 2023 fueron entregados en la oficina un total de 331 artículos, 50 el primer trimestre, 46 el segundo, 77 el tercero y 158 el tercero. Así, se puede concluir que el verano y sobre todo las navidades son los momentos del año en los que más objetos se pierden. Asimismo, los documentos personales, las llaves, las gafas –especialmente las graduadas– y los teléfonos móviles son los elementos más numerosos.


Esto demuestra la buena voluntad de los ferrolanos, que optan por la vía legítima en lugar de presumir de haberse hecho con un segundo smartphone, por ejemplo, sin coste alguno. Sin embargo, estos artículos más o menos cotidianos, aun siendo los más comunes, están lejos de ser los únicos que se han entregado en esta pequeña oficina: una consola de videojuegos, un procesador de alimentos, un dron, un par de maletas de motocicleta, varias películas en DVD, o incluso un tapón de gasolina son solo un ejemplo de algunos de los bienes más inverosímiles que algunos vecinos dejan olvidados en la vía pública.


Cabe señalar, a este respecto, que en algunos de los casos, como en el de los teléfonos, los ciudadanos comprometidos pueden expresar su interés en el objeto entregado –cosas como carteras, llaves o documentación personal quedan obviamente excluidos–, de modo que, si después de dos años nadie lo ha reclamado, puede quedárselo.

 

Trabajo conjunto


Otro punto en el que incide el agente Fernández Muíño mientras explica el funcionamiento de la oficina es que los bienes que atesoran no han sido entregados exclusivamente por los ciudadanos. La Policía Nacional, superficies comerciales como Alcampo o Carrefour, o el servicio de Correos remiten de forma periódica aquellos artículos que han sido depositados o localizados en sus instalaciones.

 

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Cajas con artículos entregados por la Policía Nacional | J.M.


Precisamente este último tiene una especial relación con los hurtos en la ciudad naval –uno de los delitos más comunes en su núcleo urbano–, dado que, como explica el policía municipal, muchos ladrones, después de robar una cartera o monedero, las dejan dentro de los buzones tras quedarse con el dinero de su interior. De esta forma, los carteros cuando las encuentran las llevan a la oficina postal, que posteriormente las envía al palacio consistorial.

 

Destino final


Por último, en lo referente a qué sucede con los objetos que no han sido reclamados, Francisco Javier Fernández explica que todo depende de las características de los mismos. En el caso de las llaves, pasados dos años se funden por seguridad, mientras que al dinero –algo poco común, eso sí–, se le da publicidad sin indicar cantidades para evitar la picaresca. Si los artículos tienen utilidad, por otro lado, se donan a organizaciones caritativas, mientras que el resto se destruyen.


Un caso particular es la documentación personal. En estas situaciones, desde la oficina ferrolana se trata de contactar con otras administraciones, como el Servizo Galego de Saúde, para tratar de conseguir el número de teléfono del propietario y que pase a recogerla. De no lograrlo, como es lógico, pasados los dos años de rigor, correrán el mismo destino que el resto de objetos. 

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