martes 31.03.2020

La producción marisquera en la ría es la más baja de la última década

Las cofradías están a la espera de reunirse con la Consellería do Mar para solicitar un paro biológico 
Cada vez son menos los mariscadores que salen a faenar por la escasez de marisco | jorge meis
Cada vez son menos los mariscadores que salen a faenar por la escasez de marisco | jorge meis

La producción marisquera de la ría de Ferrol atraviesa su peor momento en la última década y solo mejora los datos de arranque de tres ejercicios críticos, los dos centrales del Plan de Dinamización –con el banco de As Pías cerrado por la calidad microbiológica de sus aguas– y el 2003, recién producida la catástrofe ambiental del “Prestige”. 

Los datos de ventas en lonja de la plataforma estadística de la Consellería do Mar indican un volumen conjunto de marisco y pescado comercializado en las rulas de Ferrol, Barallobre y Mugardos de 22,6 toneladas que ha generado unos ingresos de más de 195.000 euros. Un año antes, la cantidad vendida se situó muy cerca de las 40 toneladas y la facturación, por encima de los 266.000 euros. Así, en lo que va de año ha caído un 43% el volumen de marisco despachado en las lonjas y un 27% su cotización en el mercado. 

El dato es el peor de la última década, en concreto desde los ejercicios 2008 y 2009, cuando el sector marisquero de la ría estaba inmerso en el Plan de Dinamización articulado por la entonces Consellería de Pesca tras la entrada en vigor –2006– del reglamento europeo sobre higiene de los productos de alimentación y, en consecuencia, de la clasificación de las zonas de producción en función de la calidad microbiológica de las aguas. Hay otro dato todavía peor, que redujo prácticamente a cero la actividad en la ría, y es el año 2003, tras la catástrofe del “Prestige”. 

Medidas 
Las cofradías llevan meses advirtiendo del deterioro de los bancos marisqueros, principalmente el de As Pías, cuya producción de moluscos bivalvos, sobre todo de almeja babosa, ha caído a niveles desconocidos. Mar ha asegurado que los últimos estudios reflejan una recuperación paulatina del stock de reproductores, pero no así del de talla comercial –que, como se recordará, está en los 35 milímetros en el caso de la almeja macho–.

Los responsables de los pósitos consideran que, una vez rechaza la posibilidad de acogerse a un cierre temporal de actividad –que gestionaría el Instituto Social de la Marina– por no cumplirse los requisitos que establece la norma, la salida más razonable es un paro biológico, mecanismo que se empleó en 2015 y 2016 en las zonas de libre marisqueo de la ría de Arousa –Lombos do Ulla, entre otros– “por causa de forza maior”, en aquel momento, motivada por los efectos del parásito Marteilia cochillia y las intensas lluvias de finales de 2013 y comienzos de 2014 que afectaron a la salinidad y, por lo tanto, provocaron una elevada mortalidad en el berberecho.

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