viernes 20.09.2019

La “nueva vida” en Trabada se truncó en apenas unas horas

En julio, la Consellería de Educación anunció el cierre del aula de Infantil del CEIP Celso Currás de Trabada por no alcanzar el número mínimo de alumnos. El Concello inició una campaña para atraer habitantes. Una de las familias seleccionadas era de Ferrol
El centro educativo Celso Currás, en el municipio lucense
El centro educativo Celso Currás, en el municipio lucense

El pasado mes de julio, la Consellería de Educación, Universidade e Formación Profesional anunciaba el cierre de la unidad de Infantil del CEIP Celso Currás del concello lucense de Trabada por no alcanzar el número mínimo de alumnos para mantenerla abierta –seis–. En ese momento, el Concello tuvo la idea de ofrecer vivienda gratis a aquellas familias que se asentaran en el municipio y que tuvieran al menos dos hijos entre los 3 y los 6 años para poder escolarizarlos en el centro y evitar así la supresión de la unidad.

Cerca de veinte familias se interesaron por esta peculiar iniciativa que tuvo eco en algunos de los medios de comunicación de ámbito estatal. Hubo solicitudes de diferentes puntos de Galicia y del resto de España, e incluso del extranjero. Finalmente, y tras un proceso de valoración, se eligieron dos familias; una procedente de Guadalajara, con tres niños –dos de ellos en edad infantil– y otra de Ferrol, con dos niños de 3 y 5 años.

Con esta medida, el Concello de Trabada consiguió que la Xunta rectificara su decisión y reabriera esa unidad en un centro que tiene unos 30 alumnos en todos los niveles. El gobierno local temía, como manifestó en aquel momento, que el cierre del aula supusiera, en un futuro próximo, el fin del propio centro educativo.

Pero, pese a las buenas intenciones, no siempre se cumplen las expectativas y las promesas de una “nueva vida”. La familia ferrolana ya está de vuelta en la ciudad naval.

Acontecimientos

Apenas fueron unas horas, relatan los protagonistas. La noche del mismo día que llegaron decidieron volver a Ferrol por considerar que “lo que nos ofrecieron no era lo que prometían”. A la familia le dieron las llaves de una vivienda a la que pudieron acceder el martes a las 18.00 horas. Sin casi tiempo para entrar, diez minutos más tarde les estaban esperando para acercarlos al centro educativo y realizar los trámites de matriculación de sus hijos.

“Allí nos dejaron en el colegio, que sí que es verdad que estaba muy bien y nos gustó mucho”, pero el problema llegó cuando regresaron a la casa con la idea de instalarse. “Nos habían dicho que estaba reformada”, sostiene esta familia, “pero lo cierto es que, aparte de unos muebles y algún electrodoméstico, la vivienda no estaba en condiciones: los suelos estaban desechos, la cocina inutilizable... Nos llevamos un gran chasco”, se lamenta.

Pero, según esta familia, no fue el único. La oferta de vivienda gratis a cambio de empadronamiento llevaba implícita también ayuda para encontrar trabajo, medida a la que, según los medios de Lugo, se sumaron empresas del municipio. “A mí nada, solo me dieron largas; me decían que de eso ya hablaríamos”, explican antes de manifestar su malestar porque a la otra familia beneficiaria, procedente de Guadalajara, ya le habían conseguido una entrevista de trabajo.

Así es cómo la familia decidió renunciar y volver a su ciudad. Porque, como ellos mismos dicen, "no siempre es oro lo que reluce”. l

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