martes 07.07.2020

Montero Fenollós | “Somos el único equipo español trabajando en los territorios palestinos, una región clave”

codirector del proyecto arqueológico en palestina Desde 2017, el profesor de la Facultad de Humanidades de Ferrol Juan Luis Montero Fenollós codirige un proyecto en un yacimiento palestino. Este mes afrontan la tercera campaña
El trabajo en el yacimiento comienza muy temprano para evitar las altas temperaturas de la zona | proyecto far’a
El trabajo en el yacimiento comienza muy temprano para evitar las altas temperaturas de la zona | proyecto far’a

La guerra de Siria les obligó a poner fin al Proyecto Arqueológico Medio Éufrates Sirio que desde 2005 venían desarrollando, con excelente resultados, en aquel país. El equipo de investigación liderado por el profesor de Historia Antigua en la Facultad de Humanidades del campus de Ferrol, Juan Luis Montero Fenollós, se fijó entonces otros retos. Palestina se convirtió en su nuevo campo de trabajo y allí se encuentran desde comienzos de este mes en la tercera campaña del proyecto en el yacimiento Tell el-Far’a, situado al noroeste de la ciudad de Nablus (Cisjordania). Una iniciativa de cooperación científica entre la Facultad de Humanidades de Ferrol, la Universidade Nova de Lisboa y el Departamento de Antigüedades y Patrimonio Cultural de Palestina.

¿Qué objetivos se plantean en este nueva campaña en el yacimiento palestino?

El objetivo de esta campaña en Tell el-Far’a (Palestina), que ya es la tercera, es doble: por un lado, estamos restaurando una casa de la Edad del Hierro, excavada en 1951 por arqueólogos franceses, para que pueda ser visitable, y por otro, estamos excavando una casa del siglo X a.C. para conocer el modo de vida de este período, que es muy relevante en el contexto histórico de la geografía de la Biblia. El proyecto tiene, por tanto, dos orientaciones: una de tipo patrimonial y de puesta en valor, y otra de investigación científica. Este año estamos haciendo un curso de formación con licenciadas palestinas en arqueología para la recuperación del patrimonio arqueológico en la zona, gracias al apoyo de la AECID.

¿Cuántas personas formáis parte de esta expedición?

Este año somos 9 personas que forman parte del equipo de la Universidade da Coruña y de la Universidade Nova de Lisboa. Sobre el terreno se nos han unido miembros del Ministerio de Turismo y Antigüedades de Palestina y varias licenciadas palestinas en arqueología. Formamos un equipo de 16 personas especializadas en diferentes campos (arqueología, restauración, topografía, fotografía, etc.). También contratamos a obreros locales para las tareas de excavación.

¿Cómo transcurre el día a día de su trabajo en la zona?

El trabajo es muy intenso, pues el objetivo es recuperar la máxima información arqueológica posible para estudiar luego en España. La jornada laboral se divide en dos: por la mañana hacemos el trabajo de campo y por la tarde nos dedicamos a estudiar los hallazgos del día, a hacer los diarios de excavación, los planos, a clasificar las fotografías, etc. El trabajo es agotador, sobre todo, por el calor. Este año ya hemos rozado los 40 ºC. Por esa razón, el trabajo en el yacimiento empieza a las 6.30 h de la mañana.

La primera campaña en este yacimiento tuvo lugar en octubre de 2017, ¿qué balance hace del trabajo desarrollado hasta el momento?

El balance, aún provisional, es muy positivo. Somos el único equipo español trabajando en los territorios palestinos, una región clave para la historia antigua universal. En cuanto a los primeros resultados científicos, quiero destacar las novedades en el campo de la datación absoluta, que es mal conocida; pero aún estamos en una fase muy inicial del proyecto, que no ha sido fácil poner en marcha.

¿Cómo definiría el lugar en el que están trabajando?

Estamos cerca de un campo de refugiados palestinos. Es una zona muy humilde, dedicada a la agricultura (olivos y cítricos), que padece de forma directa el conflicto con Israel. Una de las ideas del proyecto era también la de traer algo de normalidad a una tierra que ha sufrido y sufre mucho. La ciencia y la cultura son una buena vía para la concordia, la paz y el entendimiento entre los pueblos. Somos muy pocos los equipos internacionales que trabajamos en arqueología en esta región palestina.

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