sábado 24.08.2019

Mandiá y Marmarcón se preparan para entrar en la Unidad de Acción Pastoral de la zona rural de Ferrol

“Estamos nun periodo de transición-adaptación dentro dun proceso de cambio profundo”. Con esta premisa, el párroco de Mandiá y Marmarcón, Xaquín Campo Freire, se dirigió estos días a sus feligreses para indicarles que, a partir del próximo mes que comienza mañana, se llevará a cabo la reorganización de ambas parroquias, pasando a formar parte de la Unidad de Acción Pastoral (UPA) de la zona rural de Ferrol.

Campo Freire, a sus casi 82 años, se encuentra preparando su salida como párroco para reciclarse en esta “en esta cuarta idade”
Campo Freire, a sus casi 82 años, se encuentra preparando su salida como párroco para reciclarse en esta “en esta cuarta idade”

“Estamos nun periodo de transición-adaptación dentro dun proceso de cambio profundo”. Con esta premisa, el párroco de Mandiá y Marmarcón, Xaquín Campo Freire, se dirigió estos días a sus feligreses para indicarles que, a partir del próximo mes que comienza mañana, se llevará a cabo la reorganización de ambas parroquias, pasando a formar parte de la Unidad de Acción Pastoral (UPA) de la zona rural de Ferrol.
Dicho cambio es debido, tal y como indica el propio cura y desde la Diócesis Mondoñedo-Ferrol, a que no hay sacerdotes en las parroquias y la edad de los que continúan es muy avanzada, por lo que se necesita una reorganización que ya se está llevando a cabo en todas las diócesis de España y que en la local, comenzó ya el pasado año. “De non ser así, en pouco tempo iremos vendo como as nosas tan queridas parroquias, sobre todo as máis pequenas e rurais, perderémonos no esquecemento xunto con todo o que cada unha significa no tempo; se agora non damos este paso adiante esmoreceremos”, explica el sacerdote.
Por su parte, desde la diócesis, aseguran que “a todos nos cuestan los cambios, pero el camino de las Unidades Pastorales es el que necesitamos recorrer en esta época de escasez de vocaciones, un clero de elevada edad, una población también envejecida y una despoblación de muchas zonas”, al mismo tiempo que indican que se intentará, en todo momento, que cada parroquia tenga una misa propia cada quince días. 
“Algunos curas estaban llevando hasta 14 parroquias, así que ahora lo que se hará es agrupar iglesias cercanas entre sí para que cada persona pueda tener cada domingo una misa desplazándose unos 15 o 10 minutos, es algo a lo que no estamos acostumbrados pero es necesario hacer un cambio de mentalidad”, aseguran.
Así, tal y como indica Xaquín Campo, la Unidad Pastoral estará coordinada por un sacerdote con un Consejo Pastoral compuesto por cada feligresía actual, por lo que en Mandiá se irán alternando misas dominicales –presididas por el sacerdote– con otras celebraciones de la Palabra de Dios, guiadas por un equipo de seglares con formación de la parroquia que ya lo venían haciendo desde hace tiempo. 
Mayor implicación laica 
La Diócesis indica que esta transformación “conllevará una mayor implicación de los laicos, no sólo en cuanto a la celebración de la Palabra, sino en todos los ámbitos”, algo que se venía demandando desde hace tiempo.
Xaquín Campo Freire, con casi 82 años, piensa ya en su salida –“a miña saúde desde outubro deu un baixón considerable”, asegura–, por lo que convocó dos asambleas en Mandiá –el martes 4 a las 20.00 horas en la iglesia– y Marmarcón –el viernes 7 en la AVV de Papoi a la misma hora– para reunirse con los feligreses y abordar estos nuevos cambios.  
Asimismo, indica que se marcha con las “contas da parroquia en positivo”, con el resto de grupos en funcionamiento “grazas a vós que poñedes alma, vida, traballo, iniciativas e amor para facérmonos a vida algo máis feliz” y sientiéndose querido.
Su idea más inmediata es realizar un curso de Actualización Teológica Pastoral en la Universidad Pontificia de Salamanca para “reciclarme para esa cuarta idade”, asegura. l

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