martes 10.12.2019

Las infracciones por furtivismo aumentan un 50% en el último año

El Servizo de Gardacostas decomisó casi el cuádruple de marisco que en el ejercicio pasado
Las incautaciones de útiles y aparejos también se dispararon en este ejercicio, hasta el punto de duplicarse, con más de un millar
Las incautaciones de útiles y aparejos también se dispararon en este ejercicio, hasta el punto de duplicarse, con más de un millar

Su tipificación como delito en la reforma del Código Penal del año 2015 no ha servido para erradicar el furtivismo de la ría de Ferrol. Las sanciones son ahora más severas y las penas para los reincidentes, más altas, pero ese endurecimiento no ha tenido, hasta ahora, el resultado deseado. 

Los datos de la Consellería do Mar lo confirman, al menos parcialmente, puesto que en los balances entran en juego factores como el grado de esfuerzo en la persecución de esta práctica ilegal y perjudicial para la salud del consumidor al no seguir los cauces reglamentarios de control. 

Así, en los diez primeros meses de este año se han realizado en la zona un total de 614 inspecciones, en las que se contabilizaron 300 infracciones, es decir, un 50% más que en el mismo periodo del año 2018 –cuando fueron 199, aunque con un número de inspecciones ligeramente menor, en concreto del 14%–. 

Además, en los operativos desarrollados entre enero y octubre, los agentes del Servizo de Gardacostas decomisaron 3.107 kilos de diferentes especies comerciales y se incautaron de más de un millar de útiles y aparejos de pesca empleados por los furtivos en sus incursiones. Un año antes, recuerda el departamento autonómico que dirige Rosa Quintana, se requisaron casi 800 kilos de distintos productos de mar y algo más de medio millar de utensilios de pesca. Estas cifras suponen un incremento importante, hasta el punto de casi cuadruplicarse en la cantidad de marisco decomisado y más que duplicarse en el de incautaciones, prueba de que la actividad furtiva no decae.

Los expertos señalan que, al menos en el caso de la ría de Ferrol, el aumento está asociado en parte a una situación económica complicada –incremento del número de personas desempleadas–, así como a la insuficiencia de medios para controlar una ría que, si bien no es comparable en superficie de bancos marisqueros a otras de Galicia, sí posee un número elevado de zonas productivas. Para poder controlarlas con efectividad, apuntan, sería necesario proporcionar más vigilancia. Esta, sin embargo, es ahora menor, al menos en lo que concierne a los servicios de las cofradías. En concreto, hay que recordar que el pósito de Barallobre no dispone en estos momentos de ningún vigilante, tras haberse visto obligada su dirección a prescindir de ellos por la sanción de la Unión Europea que lo ha expulsado de las ayudas para regeneración de bancos marisqueros.

Cuatro vigilantes
La Consellería do Mar señala, no obstante, que actualmente hay cuatro trabajadores del Servizo de Gardacostas adscritas a la unidad operativa de Ferrol, así como un veterinario. 

La Xunta explica que los agentes del equipo de A Coruña y de los servicios centrales “tamén fan servizos na zona. De feito”, añade, “un dos buques remolcadores do Servizo de Gardacostas –cuatro unidades itinerantes– adoita estar con frecuencia nesta zona”.

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