Viernes 18.01.2019

A Casa Vella, las patatas con el sabor de antes

“A Casa Vella” es el enxebre nombre de una nueva marca de patatas fritas que en apenas unos meses ha conquistado las estanterías de productos gourmet de varias cadenas de supermercados.

Arriba, las patatas salidas de la sartén, abajo el almacén de Vilar do Colo
Arriba, las patatas salidas de la sartén, abajo el almacén de Vilar do Colo

“A Casa Vella” es el enxebre nombre de una nueva marca de patatas fritas que en apenas unos meses ha conquistado las estanterías de productos gourmet de varias cadenas de supermercados. La máxima calidad de todos los ingredientes es la seña de identidad de esta adictiva vianda, que además se fríe en sartén y de forma tradicional huyendo de los sistemas industriales. Por si eso fuera poco, las patatas de “A Casa Vella” salen de Fene, de una nave situada en el polígono Vilar do Colo, para llegar cada vez más lejos.
Pura Rodríguez Fandiño, una de las impulsoras de la iniciativa, explica que se trata de una empresa familiar, creada para buscar una salida a la crisis por personas que tenían su recorrido profesional en la comercialización de vinos y otros productos a grandes superficies. Son de cerca de A Coruña, pero la posibilidad de contar con un mayor apoyo del Igape por ubicarse en la comarca de Ferrol les hizo apostar por Fene. De momento han creado tres puestos de trabajo, pero la intención es poder crear más empleo, comenta Pura Rodríguez, “y contar con gente de aquí”.
Las bolsas de patatas fritas “A Casa Vella” salieron al mercado el pasado mes de enero y desde entonces han conquistado ya muchos paladares. La cadena El Corte Inglés ha decidido ya distribuirlas en sus supermercados en toda España y Eroski, Carrefour y Alcampo, entre otros, las venden en sus establecimientos de Galicia, con muchas posibilidades de que pronto se amplíe la comercialización a más comunidades. Y es que las patatas que se fríen en Fene no tienen prácticamente competencia, por su alta calidad.
La patata, por supuesto, es gallega. El aceite es oliva virgen extra de las mejores variedades picual y hojiblanca y la sal procede del Valle de Añana, considerada la mejor del mundo por su pureza y su producción artesanal. En “A Casa Vella” se unen estos ingredientes siguiendo la tradición, es decir, friendo en sartén, sin elimitar la fécula de la patata y removiendo a mano para evitar que se pegue. Se sigue en todo ello un alto control de calidad y se garantiza la correcta conservación del producto con una bolsa especial y una mezcla de gases que evita la oxidación y elimina el uso de conservantes.
La imagen de “A Casa Vella” pretende trasladar al consumidor “a aquel verano en el que querríamos vivir para siempre”. Por eso se han estampado fotografías en blanco y negro en las bolsas de patatas fritas, que adquieren con ello un carácter todavía más único.

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