miércoles 26.02.2020

El buque “Blue Star” será trasladado a Turquía para ser reducido a chatarra

El armador Atlantik Denizcilik opta por deshacerse del navío ante los altos costes de su reparación
Tras su rescate, el buque permaneció unos días en el puerto de Ferrol mientras se analizaban los daños sufridos al embarrancar en la costa de Ares | DANIEL ALEXANDRE
Tras su rescate, el buque permaneció unos días en el puerto de Ferrol mientras se analizaban los daños sufridos al embarrancar en la costa de Ares | DANIEL ALEXANDRE

El buque “Blue Star”, que el pasado mes de noviembre encalló en la costa de As Mirandas, en Ares –donde permaneció 18 días hasta que fue liberado–, finalmente no será reparado en Navantia Ferrol, sino que será trasladado a Turquía para su posterior desguace. Según apuntaron ayer fuentes del astillero, el armador del buque, Atlantik Denizcilik –compañía con sede en Estambul–, supuestamente habría decidido no asumir los gastos del arreglo, optando en su lugar por transformarlo en chatarra.

Ya durante la última semana se elucubraba con la posibilidad de que el navío fuese trasladado al país mediterráneo al recibir una oferta de reparación sustancialmente inferior a la de Navantia –presuntamente de cuatro millones de euros, frente a los cinco del grupo español–, pese a tener que sumar los costes del arrastre. Del mismo modo, por la naturaleza del contrato, se creía que la puja podría venir desde los astilleros de Sedef –constructores del “TCG Anadolu”, basado en el “Juan Carlos I” español– o de TVK Shipyard –constructores del “Blue Star”–.

Así, el navío será llevado en los próximos días desde el dique “Reina Victoria” de la factoría fal muelle de Curuxeiras para ahorrar costes, donde permanecerá temporalmente hasta que se inicie su traslado a Turquía.

Iniciativa del BNG

Paralelamente al anuncio por parte de fuentes del astillero –no confirmado de momento por la propia Navantia– del traslado del buque, el BNG detalló la presentación ayer de una proposición no de Ley en el Congreso para instar al Gobierno a realizar “as xestións oportunas que garantan que a reparación do buque ‘Blue Star’ se realice nas instalacións de Navantia”.

El texto, que quedaría obsoleto de certificarse el traslado, apuntaba la necesidad de “materializar as posibilidades de contratación na área de reparacións, coma sería no presente caso”, recordando además “a drástica caída da ocupación en obra nova dos estaleiros”. Uno de los puntos principales de la proposición, al cual se hizo referencia desde los sindicatos desde que comenzó a estudiarse dónde se realizarían las reparaciones, era la naturaleza compensatoria de este contrato. Y es que tanto el BNG como las centrales que operan en las factorías ferrolanas señalaron que sería “esperpéntico” el realizar las reparaciones en otro país “logo de termos que aturar os efectos do encallamento do buque nas nosas costas”.

Cabe destacar, por otra parte, que independientemente del traslado del navío la formación nacionalista trasladó la semana pasada a la comisión de Pesca del Parlamento de Galicia la necesidad de concretar el acuerdo alcanzado a finales de 2019 para establecer una línea de ayudas para los pescadores y mariscadores de la ría de Ares que durante el rescate vieron limitada su actividad en el área.

Crisis medioambiental

El accidente y posterior rescate del buque quimiquero “Blue Star” fue uno de los sucesos de mayor trascendencia mediática del pasado año en la comarca de Ferrol. 17 años después del desastre del “Prestige”, el incidente con el navío maltés devolvió a la mente de los gallegos las consecuencias a corto, medio y largo plazo del petrolero hundido en 2002 frente a las costas de Fisterra.

El suceso tuvo lugar durante la noche del pasado 22 de noviembre, cuando un incendio en la sala de motores lo dejó a la deriva mientras ponía rumbo al puerto de A Coruña. Tras cerca de hora y media sin propulsión y sin gobierno, el navío terminó encallando en una pequeña cala de la costa de As Mirandas, en la ría de Ares. Ante la posibilidad de tener que enfrentar una nueva crisis ambiental, desde las administraciones centrales y autonómicas se desplegó un dispositivo de rescate que, tras varios intentos fallidos de remolque, se volvió más complejo de lo inicialmente esperado.

La armadora Atlantik Denizcilik decidió contratar a la holandesa SMIT Salvage, especialista en rescate de navíos, para llevar a cabo la operación, que sería realizada en conjunto con profesionales de Salvamento Marítimo y del Ministerio de Fomento. El primer paso fue el vaciado de los tanques de combustible y del lubricante de los motores y generadores tanto para evitar vertidos como para aligerar su peso; una operación que requirió una gran coordinación y la preparación del terreno. La extracción se realizó mediante una gran manguera asegurada mediante una tirolina –para la que hubo que construir una base de hormigón–, llevando luego con camiones cisterna el carburante a una planta de As Somozas.

Así, una vez finalizada la extracción, el buque pudo ser desencajado de la costa y trasladado al puerto de Ferrol mientras se decidía cuál sería el destino final del malogrado navío. l

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