martes 16.07.2019

Los agentes hablan de un “odio” y una “rabia” que les provocó “miedo” el 1-O

Los testigos consideran que las acciones no eran casuales y reiteran que “estaban organizadas”

Varios de los procesados siguen la vista desde el banquillo | efe
Varios de los procesados siguen la vista desde el banquillo | efe

Una decena de guardias civiles hicieron hincapié en las “miradas de odio, desprecio y rabia” de muchos ciudadanos que en los registros del 20-S y en el 1-O se comportaron como “delincuentes”, provocando un “miedo” en una situación que, a los agentes veteranos, les llegó a recordar a “los principios del conflicto vasco”.

Los testigos eran guardias civiles con años de experiencia que, más allá de los incidentes a los que se enfrentaron en los registros y el referéndum, dejaron claro en el juicio del procés que lo que nunca olvidarán será el “odio” hacia ellos de las personas que trataban de impedir su trabajo allí donde se desplegaban.

Sin pacifismo por ningún lado
Dejando claro que aquellas concentraciones y acciones de los ciudadanos “no eran algo casual” sino que estaban organizados –“nos estaban esperando”, repitieron-, sus relatos dejaron al descubierto un patrón de actuación bajo la premisa de que “no había pacifismo por ningún lado” y que el “ambiente era muy hostil”.


Los congregados el 20-S, que apenas tenían conocimiento de la llegada de la Guardia Civil, se desplazaban al lugar en concreto a entorpecer su actuación con una resistencia pasiva, sentados delante de coches, que mutaba a activa (vallas en el suelo y golpes a los coches) bloqueando las entradas y salidas a las comitivas judiciales entre insultos, amenazas de muerte y escupitajos.


De una forma muy gráfica, los agentes describieron cómo vivieron aquellos registros con relatos pormenorizados y ejemplos concretos de esa “violencia” con patadas, puñetazos y mordiscos.
“Lo que viví eran una muestras de odio y he estado en sitios que no quiero nombrar”; “Vi en muchas caras el reflejo del odio”; “Se masticaba el odio y la rabia”; “Lo que me ha quedado es cómo me miraban, no sé si era por desprecio, por odio o por mi condición de Guardia Civil, pero a mí nunca por hacer mi trabajo me habían escupido”; “Se había perdido la vergüenza” son algunas de las frases que se escucharon en el salón de plenos del Supremo.


Era tan “inaudito” el escenario, dijeron los agentes, que uno de ellos recordó cómo sus compañeros más veteranos le dijeron que “los principios del conflicto vasco se asemejaban bastante”, pues, a modo de ejemplo, en aquellos registros se vio a secretarios judiciales entrando y saliendo “encapuchados” para evitar que les reconocieran los congregados. “Traidor, no te tapes que te conocemos”, gritaba la gente, según uno de los guardias.

Los agentes hicieron hincapié en las caras y sensaciones que les trasladaban los letrados de la administración de Justicia al abandonar los registros: “Una estaba nerviosa y con las manos temblando” y otro “pasó miedo, temor y estaba mal anímicamente”. Algunas salidas y entradas no se realizaron por la puertas principales, sino por aparcamientos, para evitar problemas.

La “ratonera” de Unipost
Y por primera vez en el juicio, se escucharon elogios de los guardias civiles a los Mossos, que en algunos lugares, como a la salida de Unipost, “tuvieron que emplearse a fondo” para salir de “una calle en obras que era como un ratonera”.


Esto fue así porque los congregados arrojaban vallas al suelo y quitaban las planchas de zanjas, de manera que, según los agentes, “hicieron polvo los coches”.


Pero si los registros del 19 y 20-S fueron “desagradables”, la situación del 1-O no fue mucho mejor, como explicaron los tres primeros agentes que abordaron lo ocurrido en aquella jornada, en la que “se cometieron muchos delitos”, si bien prefirieron evitar algunas detenciones para no crear un mal mayor.


Un sargento señaló que no entiende “por qué aquellas personas, que eran del pueblo”, se comportaron “como delincuentes” aglomerados a las puertas de los colegios y en algunos casos parapetados tras “barricadas”.

Al contrario de lo que sucedió en algunos registros del 20-S, aquí los agentes cargaron contra la actuación de los Mossos. Un agente narró cómo dos mossos se “opusieron físicamente” a que accedieran a un colegio de Sant Joan de Vilatorrada y tuvieron que ser apartados con ayuda de un escudo, cuando un mosso les dijo “de manera amenazante”: “A ver, ¿qué mandamiento tienen ustedes para entrar aquí?”.

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