martes 10.12.2019

El expresidente de Pescanova: “Soy el mayor perjudicado, lo he perdido todo”

Manuel Fernández de Sousa declara en el juicio donde se le acusa de un presunto maquillaje de cuentas

El antiguo presidente del grupo Pescanova Manuel Fernández de Sousa, a la derecha, durante el juicio | AEC
El antiguo presidente del grupo Pescanova Manuel Fernández de Sousa, a la derecha, durante el juicio | AEC

El expresidente de Pescanova Manuel Fernández de Sousa declaró ayer ante el tribunal que le juzga que él es “el mayor perjudicado” por la quiebra de la compañía porque a consecuencia de ello lo ha “perdido todo”, al tiempo que admitió que cometió errores y que si hubiese atajado antes los problemas de liquidez, la situación habría sido distinta.

“Yo era el presidente ejecutivo. Yo era, hasta el último día, el único responsable de todo lo que se hiciera, mal o bien, en Pescanova”, manifestó Fernández de Sousa a preguntas del fiscal anticorrupción Juan Pavía, durante la segunda sesión de la vista oral en la Audiencia Nacional.

Pero aunque no paró de insistir en que él era el último responsable de que lo que pasaba en la compañía, el acusado terminó descargando responsabilidades en BDO, la empresa auditora con la que Pescanova llevaba trabajando diez años. “Hubo errores en la auditoría de BDO y no los puedo calificar de otra manera”, dijo.

También señaló que “la que revisa el trabajo de BDO” es la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), no la dirección de la empresa, y que “nunca” recibieron ninguna observación de este organismo público que les advirtiese de su situación financiera.

La Fiscalía pide para el expresidente de Pescanova 28 años de cárcel y multa superior a los 22 millones euros por presuntamente maquillar las cuentas de la compañía para ocultar la millonaria deuda que había adquirido y así seguir consiguiendo financiación, ocultando los datos a inversores y organismos reguladores.

Deuda

En los años 2010 y 2011, el volumen de la deuda de la empresa era entre tres y cuatro veces superior a lo que declaraba, según el escrito de acusación de Anticorrupción, una situación que Pescanova decidió combatir recurriendo a la financiación bancaria, principalmente.

Fue en 2013 cuando la verdadera situación de la empresa salió a la luz. Dos días antes de la reunión del consejo de administración del 27 de febrero, Fernández de Sousa convocó a cuatro consejeros y les instó a aportar 50 millones de euros para salvar la empresa, pues ésta se encontraba en una situación “delicada”.

El expresidente explicó que estos consejeros sabían que Pescanova tenía “problemas de tesorería” y que una empresa “se salva por la tesorería”, pero que ninguno de ellos aportó financiación. Según su relato, era una manera de poder pagar una letra correspondiente a un préstamo sindicado de 150 millones hasta que consiguieran vender el negocio salmonero, una operación que, apuntó, ya daba por hecha.

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