• Domingo, 23 de Septiembre de 2018

BRUNO GARCÍA SELECCIONADOR JAPONÉS DE FÚTBOL SALA

“Nos hemos vuelto a ganar el respeto de todo el mundo”

Ya han pasado casi dos años desde que Bruno García (Ferrol, 1974) se hiciese cargo de la selección japonesa de fútbol sala. Su objetivo era devolverla al primer plano asiático de la especialidad y sus primeros meses de trabajo confirman

“Nos hemos vuelto a ganar el respeto de todo el mundo”
Bruno García –derecha–, durante la rueda de prensa posterior a un partido de la Copa de Asia de 2018
Bruno García –derecha–, durante la rueda de prensa posterior a un partido de la Copa de Asia de 2018

Ya han pasado casi dos años desde que Bruno García (Ferrol, 1974) se hiciese cargo de la selección japonesa de fútbol sala. Su objetivo era devolverla al primer plano asiático de la especialidad y sus primeros meses de trabajo confirman que está en el buen camino. Pero el entrenador ferrolano aspira a seguir dando pasos adelante para completar un reto que tiene el objetivo de clasificar a la formación nipona para un Mundial de 2020 que todavía no tiene escenario de celebración, pero al que Japón espera acudir para desquitarse de su ausencia en la cita de 2016, en Colombia.

¿Qué balance hace del tiempo que lleva al frente de la selección de Japón?
Muy bueno. Hablando de números, de los partidos oficiales que jugamos, hemos ganado todos salvo dos empates y una derrota... y ese es un balance muy bueno. Y ahí entran los Indoor Games, que son como los Juegos Olímpicos de Asia, a los que llevamos una selección sub 23 y solo perdimos en la tanda de penaltis de las semifinales; la clasificación para la Copa de Asia, en la que fuimos campeones con tres victorias; y la Copa de Asia, en la que ganamos cinco partidos y perdimos contra Irán en la final. Es la línea que esperábamos para que Japón recuperase el estatus que tenía en Asia después del palo que supuso no clasificarse para la fase final del Mundial de 2016.

¿Cuáles son los próximos objetivos que tiene marcados?
El ciclo que hay en torno a la celebración del Mundial cada cuatro años tuvo una primera referencia con la disputa en febrero de la Copa de Asia, en la que fuimos segundos al perder en la final contra Irán, aunque compitiendo a buen nivel y estando más cerca de esta selección, que es una potencia a nivel Mundial. Ahora la siguiente referencia es 2020 y para entonces hay primero en 2019 la clasificación para la Copa de Asia y al año siguiente la disputa de este torneo, clasificatorio para el Mundial. Son los objetivos que tenemos ahora en nuestra mente.

¿La percepción que hay fuera de Japón, especialmente en el continente, es que su selección vuelve a ser referente?
Sí. Y es una apreciación objetiva y subjetiva. A nivel objetivo, gracias a los resultados que hemos conseguido, tres competiciones en las que nos hemos subido al podio. Y subjetivamente, la percepción que hay es que volvemos a ser respetados, a tener un estatus. La selección de Japón recibió un palo tremendo en 2016, cuando no se clasificó para el Mundial por no hacerlo bien. Pero ahora volvemos a tener la sensación de que la de Japón vuelve a ser una selección respetada. Y hemos hecho méritos para ganárnoslo.

¿Cuál es el perfil del jugador japonés con el que trabaja?
Conozco mucho el continente asiático y no me coge por sorpresa nada de lo que me estoy encontrando. Son jugadores muy disciplinados, constantes, con una alta calidad técnica individual... Y toda esa disciplina la trasladan a la táctica, porque son esponjas y absorben todo el conocimiento. A cambio, les falta un poco de creatividad, de esa habilidad callejera que puede haber en otros países asiáticos. Pero sí tienen un gran talento y disciplina a la hora de jugar y trabajar.