Julia Vilariño: “Tenemos que intentar fomentar la artesanía y resaltar las cosas hechas a fuego lento, que duran toda la vida”

Julia Vilariño posa en su taller, ubicado en la casa familiar | cedida

En la actualidad, 789 talleres de la comunidad cuentan con el sello Artesanía de Galicia, 352 de ellos en la provincia de A Coruña. Desde la Xunta –organismo que otorga esta distinción– destacan que la mitad de los nuevos obradores que se registran responden a un perfil de “nuevos talentos”.


Es el caso de la artesana de Pontedeume, Julia Vilariño, que dedica su vida a la elaboración y renovación de sombreros.


Cuéntenos, ¿qué es exactamente lo que hace?

Hago sombrerería de oficio. Abarca mucho campo, no solo el hacer sombreros, sino también trabajar tocados, plumas, flores de seda...realmente es un campo amplio. Yo aprendí de Félix de Martín, que tiene también muchos años de trayectoria y él me enseñó cómo se hace este trabajo de forma tradicional, con las técnicas de toda la vida.


Siendo tan joven… ¿Cómo llega a convertirse en sombrerera? ¿Qué fue lo que la cautivó?

Llegué un poco por casualidad. Estudié en la escuela de artes y oficios de Santiago. Luego cambié completamente de tercio y me hice trabajadora social. En 2013 abrí una mercería con mi madre, donde dábamos talleres de labores y de manualidades y ahí empecé a meterme un poco en el mundo de los tocados, de forma autodidacta. De todos modos lo que yo quería hacer no me salía y empecé a buscar en dónde me podía formar. Después de aprender con Félix, dije, “yo me quiero dedicar a esto”.


¿Qué balance hace de estos meses como artesana y emprendedora?

No me puedo quejar. También hago un poco de labor de divulgación, porque lo cierto es que la sombrerería es algo que la gente desconoce bastante. Muchos se piensan que adquiero los sombreros y que simplemente los decoro. Y realmente yo compro el material, hago desde cero un sombrero. Le echo el apreso, lo meto en la horma, lo plancho, le doy la forma… es un proceso laborioso y muy bonito, con muchas horas de costura. La verdad es que estoy teniendo bastante buena respuesta por parte de la gente. La artesanía no es económica a la hora de comprarla. No es una compra por impulso, sino que es una compra más meditada, porque sabes que es una pieza única que te va a durar para siempre.


En los últimos años se instaló la moda de usar y tirar, conocida como “fastfashion”. ¿Cómo lucha contra ella?

Nosotros estamos realmente en la corriente contraria a esa, en la lowfashion. A parte de hacer sombreros, también ofrezco el servicio de renovación de los mismos. Un sombrero es algo para toda la vida. Creo que ahora la gente compra de una manera más consciente. Se está poniendo de moda el tema de la sostenibilidad y a los clientes les gusta saber de dónde viene lo que compra, quién lo fabrica... Esa gente es la que realmente valora la artesanía y el producto, y por ahí es por donde tenemos que hacer piña e intentar resaltar las cosas hechas a fuego lento y que te duran toda la vida.


¿Dónde se pueden encontrar sus creaciones?

A través de la web y en Pontedeume, donde también cuento con un punto de venta en una tienda de artesanos, Castaño Artesanía. Allí quedo con la gente para hacer mediciones, porque el taller lo tengo cerrado al público porque está en la casa familiar.


¿Cómo definiría sus creaciones? Las primeras estaban muy relacionadas con el folclore gallego.

Sigo en la misma línea. Eso está siendo el hilo conductor de mi manera de trabajar. La colección de verano también está inspirada en el traje tradicional y la cultura gallega. Yo creo que me sale solo. A parte de ser sombrerera también soy folclórica desde niña y es algo que siempre estuvo muy metido en mi vida.


¿Cómo es el proceso de fabricación de un sombrero? ¿Dónde busca los materiales?

El proceso cambia un poco en función del material que se utilice. En invierno usamos fieltros, que en su mayoría vienen de Portugal, donde se encuentran los de mejor calidad. En el caso de las fibras, las pido a Italia por el mismo motivo. La verdad es que me encantaría que fuesen materiales de aquí, pero de momento no tenemos esa posibilidad. Ojalá el textil cobre un poquito más de fuerza y se puedan fabricar en Galicia o en España. Una vez elijo con el cliente el material, y realizo las mediciones, lo primero que hago es apresar, darle un tratamiento endurecedor de manera que cuando el sombrero esté moldeado, no pierda la forma. La sombrerería también requiere muchos procesos de secado. El siguiente paso ya sería moldear el material, que se hace con vapor y con las hormas de madera, que tienen la forma que tú le quieras dar al sombrero.


Hablábamos antes de que la artesanía no es barata. ¿Cuál es el sombrero más asequible que se podría comprar?

Depende sobre todo del material. Lo más económico puede ser uno de fibras de verano, como la rafia. Estaríamos hablando de a partir de 160 euros. Y si nos vamos a fieltros, el precio subiría a unos 250. Si hablamos de fieltros de conejo o de castor, digamos, la alta gama de los fieltros, ya nos situaríamos en unos 350.


¿Con cuántas piezas de creación cuenta ahora en su colección de sombreros?

Realmente trabajo sobre encarga, pero ahora mismo modelos de la colección de fieltro tengo unos diez y de verano de fibras ganchilladas, tres modelos. Pero estoy haciendo sombreros diferentes constantemente porque la gente pide modificaciones. Aunque a ti te guste un diseño de la web, siempre se pueden pedir cambios al gusto del cliente, para que la persona sienta el diseño suyo.


Eso también puede se una ventaja frente a las grandes marcas, ¿no cree usted?

Claro, son todas piezas únicas. Aunque quiera hacer dos sombreros iguales, tampoco me salen al ser un trabajo artesanal. Vas a tener siempre un sombrero diferente a todos los que hay.

Julia Vilariño: “Tenemos que intentar fomentar la artesanía y resaltar las cosas hechas a fuego lento, que duran toda la vida”

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