Los dos nuevos edificios cambian la cara del hospital Arquitecto Marcide

El edificio Este, paralelo a la entrada de Urgencias, es el más avanzado, pero el Sur ya se levanta en varios pisos por encima del nivel del suelo. | jorge meis
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El Arquitecto Marcide ha cambiado la cara que ofrece a los pacientes y visitantes, inmerso de pleno en la Fase 1 del Plan Director, una inversión de 58 millones de euros que tiene como principal eje la construcción de dos nuevos edificios y la consiguiente ampliación de la superficie hospitalaria en un 54%. Se han completado los principales traslados al Naval (provisionales en su mayor parte, pero también alguno definitivo, como la Lavandería o el servicio de Anatomía Patológica) y se trabaja ahora en el sótano del propio Marcide, que ocupará la sección de Radiodiagnóstico. Pero las grandes modificaciones son el levantamiento de los dos inmuebles, que se erigen ya a varios pisos del nivel del suelo y en los que por fin se materializan unos trabajos que llevan meses en marcha pero que no habían “lucido” hacia el exterior.


Las dos nuevas edificaciones corren en parte en paralelo a las ya existentes de hospitalización y de consultas. El llamado edificio Este es el más avanzado. Ahí se ubicarán la cocina, los vestuarios, urgencias, farmacia, gabinetes y servicios de nefrología, pediatría y cuidados intensivos, además de nuevas zonas de hospitalización.


El edificio Sur ha asomado también en altura. Su destino es administrativo, mientras que el otro tiene un enfoque asistencial. Así, tendrá la nueva central de instalaciones, la gerencia, la dirección y la administración.


Puzzle

Las obras en el CHUF comenzaron antes de la explosión del coronavirus, en un proceso largo llamado Fase 0 que implicó el acondicionamiento de nuevos espacios para poder trasladar servicios y dejar libres zonas del Marcide en las que se iba después a trabajar. La realización de la transformación del hospital al tiempo que se mantienen operativos los distintos servicios (añadiendo las alteraciones imprevistas provocadas por la pandemia) supone uno de los grandes retos de planificación, superados ya en buena medida con el traslado y puesta en marcha del laboratorio provisional de Microbiología en el Naval, a principios del mes de octubre. En sus instalaciones actuales, provisionales, puesto que volverán al Marcide cuando concluyan las obras, han ampliado su superficie (de 360 metros cuadrados a 604). Esto da más holgura para trabajar a un servicio de gran exigencia en la crisis sanitaria actual, puesto que por sus manos pasan las muestras para el análisis y seguimiento de infecciones, y eso incluye el SARS-CoV-2. Se han realizado más de 190.000 PCR para la detección del coronavirus.


El de Microbiológia es el último gran traslado, después de que en junio se fuese al Naval la farmacia, también de forma provisional. Se ubica en la planta baja del antiguo hospital militar, en las inmediaciones del servicio farmacéutico que ya existía allí, centralizándose así toda la actividad.


El día 21 de ese mismo mes empezaba a funcionar en el naval el Hospital de Día Onco-Hematológico, en una ubicación temporal en el primer piso del edificio, próximo al Hospital de Día Médico, que ya estaba ubicado en esa sección.


También la cocina funciona desde octubre de 2020 en el Naval, aunque regresará al Marcide, y el edificio de Marinería, en la entrada al recinto militar, sirve, desde febrero de 2020, tras unas obras específicas, como espacio de oficinas y almacén. El laboratorio de Anatomía Patológica se trasladó ya a la que será su ubicación definitia en octubre de 2018 y la nueva lavandería funciona desde septiembre de 2019.


Los accesos

La influencia de las obras se percibieron casi desde el primer momento en los accesos, puesto que con el inicio del edificio Este se creó también una vía de servicio y se valló la zona de aparcamiento en el lateral izquierdo de la calle Irmandade de Doadores de Sangue. Varió también la configuración del acceso a Urgencias y ahora, además, el tránsito por la explanada de delante del Marcide, de donde se sale por la vía central. Además, allí se guardan los módulos de almacenaje y residuos, que estaban en el sótano en el que actualmente se trabaja.


La modificación afectará definitivamente a la calle Irmandade de Doadores de Sangue, cuyo eje se desplaza a la derecha y que quedará a distinto nivel de la vía de acceso al edificio Este, que estará en la planta -2 del hospital. La obra de urbanización se ha sacado a concurso y actualmente está en fase de revisión de la documentación de la empresa propuesta para la obra. El presupuesto base es de 900.000 euros.


Se prevé que estos trabajos comiencen en el primer trimestre del año, al igual que la ampliación de aparcamientos en el Hospital Naval, que también está en proceso de contratación.

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