Novell de novela

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No recuerdo un caso parecido al que protagoniza el ya exobispo Novell con su no desmentida relación afectiva con una mujer y su renuncia al cargo. “Escándalo” al que aún le queda bastante recorrido con la gasolina que pondrán los defensores y atacadores que aprovecharán para tapar otros lunares oscuros que viven en la Iglesia administrativa y jerárquica; no faltará el morbo que despiertan estas cosas, para algunos, tan escandalosas y si a todo le añadimos la guinda del perfil que cuentan de la mujer que lo enamoró, ya tenemos los ingredientes de un nuevo “Pájaro Espino”.

Cuando al Sr. Novell lo nombraron Obispo, ya hace unos once años, me alegré mucho una vez pasada la sorpresa, porque, si no me equivoco, contaba con 42 años. Era una excepción su nombramiento y parecía como si la Iglesia quisiese rejuvenecerse, ahora ya es más difícil, y lo defendí. Fue una alegría que duró poco ya que no aportaba gran cosa, aunque yo entendía que era muy difícil. Lo critiqué cuando se decantó por el apoyo al independentismo y su protagonismo político dividiendo a sus feligreses. Lo critiqué y lo sigo haciendo a los sacerdotes, obispos o papas que hacen lo mismo. Ellos pueden pensar lo que quieran, pero la única acción política, si vale la expresión, para ellos es la defensa de la dignidad humana.

En su decisión de irse, lo quiero defender. No he de ser yo quien juzgue su vida privada, aplaudo que haya dejado de ocultar su enamoramiento que seguro fácil no ha sido, y haya decidido vivir su amor en pareja. Eso es más valiente y difícil que hacerlo a escondidas y fingir. Estoy seguro de que seguirá siendo creyente y evangelizando como muchos laicos. Así que, perfecto Sr. Novell. Pero, siempre algún pero, permítame decirle que no lo ha gestionado bien, al menos a mi entender. Debió de hacerlo de otra manera ya que tal como ha sido, ha dado demasiadas excusas a quienes difícilmente reconocerán, si es el caso, su valentía.

Sr. Novell, sin que Vd. sea Obispo, cura lo seguirá siendo y la Iglesia Católica continuará. Seguiremos creyendo y espero que muchos, aprendiendo. Suerte, Sr. Novell.


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