La Xunta revalorizará los castros de Punta Frouxeira y Coto do Redondo

Imagen de Punta Frouxeira, donde se sitúa uno de los yacimientos arqueológicos a valorar | jorge meis
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La Dirección Xeral de Patrimonio de la Xunta y el Concello de Valdoviño han firmado un convenio de colaboración para la puesta en valor de los castros de Punta Frouxeira y Coto do Redondo. En ambos casos se trata de asentamientos costeros que figuran protegidos en el catálogo de bienes culturales de las Normas Subsidiarias de Planeamiento del Concello de Valdoviño y en el Plan Básico Autonómico de Galicia y que, por lo tanto, tienen la condición de bienes pertenecientes al Catálogo del Patrimonio Cultural de Galicia.


Así lo informó el delegado territorial, Gonzalo Trenor, que avanzó que los trabajos, presupuestados en 16.000 euros, consistirán en la limpieza y desbroce de los castros, la realización de varios sondeos arqueológicos valorativos de cara a averiguar la potencialidad arqueológica de los yacimientos, caracterización y encuadre cronológico para su puesta en valor, y el desarrollo de acciones de divulgación de los trabajos.


Trenor destacó que se trata de castros costeros, poblados fortificados situados en puntas litorales que están rodeadas por acantilados excepto en las zonas de istmo, donde desarrollan sus sistemas defensivos, con presencia de hoyos y murallas.


Características

El castro de Punta Frouxeira está formado por un único recinto de 85 metros en su eje norte-sur y 56 en el eje este-oeste. Está rodeado por acantilados, salvo en el lado del istmo, donde presenta un sistema defensivo más complejo con una primera defensa en una muralla, seguida de un hoyo, y luego un parapeto y un segundo hoyo. En el lado sur cuenta con un terraplén. La parte del castro hacia el mar está muy afectada por la erosión marina.


En ese asentamiento, la Xunta ya realizó un sondeo arqueológico en la década de los 90.


Por otra parte, también es de destacar el castro de Coto do Redondo, también costero, de planta ovalada, con un único recinto de 55 metros en el eje norte-sur y otros 44 en el eje este-oeste, si bien en origen debió tener más superficie dado que también está afectado por la actividad del mar.


Está delimitado por los acantilados y, en el lado este, por una muralla de tierra, un terraplén y conserva también un pequeño trozo de parapeto. La entrada estaría hacia la zona central de la muralla, en una inflexión en forma de codo. En este caso, la administración autonómica solo llevó a cabo hace seis años una limpieza superficial de las estructuras defensivas bajo control arqueológico.

La Xunta revalorizará los castros de Punta Frouxeira y Coto do Redondo