Escrivá nos hace trampas con el empleo

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La vicepresidenta primera ha estado muy activa esta semana. Se ve que se han repartido las semanas y ésta le tocaba a ella dar la cara aún con asuntos encima de la mesa tan notables como la crisis de Afganistán. Calviño ha hablado de los primeros 9.000 millones de euros que han llegado de los fondos europeos, del ultimo dato de la deuda pública, de la recuperación de la economía española, cuya fortaleza en el tiempo aconsejaría una subida del SMI, de la posible creación de una empresa pública de energía y de lo divino y lo humano.


Sin duda, algunos de estos asuntos van a seguir en la actualidad en las próximas semanas. Hay que tener en cuenta que la exigencia para subir de nuevo el SMI tal y como piden los socios del Gobierno y los sindicatos es que se tome la decisión ya en septiembre, con la amenaza de echar por tierra la negociación de la reforma laboral. Por lo contrario, si se sube el SMI los que se levantarán de la mesa serán los empresarios. Es la encrucijada en la que se van a ver cuando acaben las vacaciones. Calviño sigue poniendo condiciones. No parece hacerle mucha gracia, pero seguramente tendrá que desplegar su conexión con el presidente. En todo caso, Calviño ha puesto sobre este asunto dos condiciones: la recuperación se tiene que consolidar y el mercado de trabajo tiene que ofrecer datos de calidad y mejoras de las condiciones laborales. Sobre la primera necesidad, habrá que esperar. En julio y agosto parece que la recuperación se ha ralentizado. El turismo nacional se ha comportado muy bien, pero de ninguna manera ha podido suplir a la falta de turistas extranjeros y sectores como el comercio no se han recuperado. Veremos con qué cifras de ventas y facturación se cierra el verano, reducidas aún más por el precio de la energía.


Sobre la necesidad de que para subir el SMI el mercado de trabajo debe ofrecer datos de calidad, veo que no se está dando y va a ser difícil que podamos verlos aún en mucho tiempo. Aquí la trampa que nos hace el ministro Escrivá es evidente, ya que obtener los datos de afiliación previos a la pandemia no se van a lograr hasta que no haya ningún trabajador en ERTE, aún hay cerca de 300.000, y se han creado 214.000 empleos públicos. Y, lo peor, 1 de cada 3 empleos creados dura 1 mes o menos y apenas el 0,3% supera el año. No parece de recibo que el Gobierno se haga trampas en el solitario o que nos tome por tontos. Una nueva subida del SMI en las condiciones actuales será una pésima decisión que, y como ya advirtió el Banco de España, letal para el empleo. Se destruirán puestos de trabajo y se dejará de contratar sobre todo a los jóvenes, que acumulan casi un 40% de paro, y a grupos vulnerables como las empleadas de hogar o los mayores de 55 años.

Escrivá nos hace trampas con el empleo