Unas sospechas que resultan muy preocupantes

Menores marroquíes cuya repatriación se ha paralizado | europa press
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El mal aspecto que está cogiendo la operación de repatriación de los menores marroquíes no acompañados empieza a asustar. Mientras las críticas venían desde Podemos, en su autoproclamado papel de supervisor del Ejecutivo socialista, nos parecía que no era más que un intento de hacer ruido. Igual que cuando la oposición aprovechó la ocasión para sumarse a la confrontación. Pero que la Justicia encuentre motivos para suspender las devoluciones es una cosa muy seria. Porque significa que no son legales. O al menos, que son dudosas. Y que resulta que esa opacidad y esa falta de garantías de seguridad de los chavales que denunciaban todos los que se oponían a las repatriaciones pueden ser reales. Lo peor son las excusas del Gobierno, como que los menores quieren volver. Los mismos que, según contaron a las organizaciones humanitarias que trabajan con ellos desde que llegaron, huían de abusos y malos tratos. Seguro que están deseando regresar, vamos.

Unas sospechas que resultan muy preocupantes