El Gobierno se sigue lavando las manos con la pandemia

El lehendakari, Iñigo Urkullu | EFE/David Aguilar
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Hace muchos meses que el Gobierno desistió de ejercer como tal en el control del coronavirus. Vamos, que a Sánchez y los suyos les vino genial esto de que España sea un Estado autonómico y delegó en los diferentes territorios la salud de los ciudadanos. El problema es que lo hizo sin dotarlos de las herramientas jurídicas necesarias para poder hacerlo con garantías y, ahora mismo, este país es un estado de taifas en el que dependiendo de dónde esté uno, podrá hacer unas cosas u otras. Así, por ejemplo, en Cataluña hay toque de queda en los municipios más afectados. Una medida que, curiosamente, le fue denegada por un juez al Gobierno navarro, que pretendía hacer lo mismo que la Generalitat. Del mismo modo, el lehendakari está tan preocupado por la situación en el País Vasco que ya vuelve a pedir un nuevo estado de alarma y, de paso, que se vuelva a la obligatoriedad de la mascarilla, tanto en interior como en exterior. Pero, el Gobierno, prefiere seguir mirando para otro lado y que cada palo aguante su vela.

El Gobierno se sigue lavando las manos con la pandemia