La Unión Europea marca su línea roja frente a Hungría con los derechos LGTBIQ

Viktor Orban, primer ministro de Hungría, hoy, durante la cumbre/ EFE/EPA/OLIVIER MATTHYS
|

La nueva legislación húngara que prohíbe hablar de la orientación sexual en escuelas ha sido el punto de inflexión para una gran mayoría de líderes europeos en el tira y afloja entre Bruselas y Budapest: hay una oposición mayoritaria y prácticamente inédita a la que consideran la más reciente afrenta de Viktor Orbán a los derechos fundamentales.


Solo Polonia, tradicional aliado de Hungría en estos asuntos, y Eslovenia, cuyo primer ministro es conocido como el “Trump europeo”, defendieron la postura húngara en el debate sobre derechos del colectivo LGTBIQ en la cumbre después de que la presidenta de la Comisión Europea advirtiera esta semana de que la legislación magiar que equipara la pedofilia con la homosexualidad era “vergonzosa”.


Descrito por los presentes como “emocional”, “duro” o “necesario”, el debate de la cumbre contó con intervenciones de todos los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea, incluyendo al único de los veintisiete actuales que es abiertamente gay, el luxemburgués Xavier Bettel.


Bettel ya había dicho a la prensa antes de entrar en la reunión que lo más difícil de su homosexualidad había sido “aceptarse a sí mismo” y cómo contárselo a sus padres. "Si de verdad piensa que ver una película o hablar en una clase sobre orientación sexual te hace gay, realmente no ha entendido nada”, zanjó.


Orbán, por su parte, aseguró a sus homólogos que él "no está contra la homosexualidad" y que se trata de que "los padres puedan controlar la educación de sus hijos".


Aunque el asunto no ha vuelto a colarse el viernes en la agenda de la cumbre, hoy centrada en la recuperación económica poscovid, sí lo ha hecho en las ruedas de prensa que los líderes han dado al término del encuentro.


Uno de los más duros ha sido el primer ministro portugués, António Costa, que en la línea del neerlandés Mark Rutte -quien dijo el jueves que esta Hungría "no tiene cabida" en la UE-, quiso recordar que "no puedes ser miembro de la Unión Europea si no respetas ni aceptas los valores de la Unión Europea”.


También el presidente francés, Emmanuel Macron, aseguró que no hay "complacencia alguna" con Budapest y se preguntó "qué coherencia y credibilidad" tendría el club comunitario si acepta que se violen sus valores entre sus Estados miembros.


"Luchar contra esta ley homófoba es defender la libertad individual, la dignidad humana, en nuestro territorio y para todos nosotros", expuso.


Y la canciller alemana, Angela Merkel, recordó que la UE “se ha unido sobre la base de valores compartidos, y si estos valores no están ahí, necesitamos hablar”, mientras que el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, destacó que “hay muchísima gente en Hungría que defiende los valores de respeto a la tolerancia, la diversidad y la integración".


En un tono similar al de Sánchez se ha pronunciado la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, cuya institución ya está analizando la legislación para poner en marcha un posible procedimiento de infracción y ha enviado cartas a Budapest con sus preocupaciones legales sobre la norma.


En una población de en torno a diez millones de personas como la de Hungría, aseguró la dirigente alemana, "hay diez millones de buenas razones para que Hungría siga siendo parte de la Unión Europea", ya que ese país "luchó durante décadas por su libertad y para convertirse en una democracia".


"Estoy convencida de que tenemos que tener este debate también para continuar ganándonos el corazón de nuestros amigos húngaros y para convencerles de que la democracia es la mejor manera de vivir la vida", subrayó Von der Leyen.


Hasta diecisiete Estados miembros firmaron este jueves una carta, promovida por España y Luxemburgo, para trasladar a las instituciones comunitarias su voluntad de "seguir luchando contra la discriminación hacia la comunidad LGTBI" y reafirmando "la defensa de sus derechos fundamentales".

La Unión Europea marca su línea roja frente a Hungría con los derechos LGTBIQ