Miguel Álvarez: "Las fragas constituyen un gancho excelente para atraer turistas a la comarca"

Una vista general del parque natural de As Fragas | redacción
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No son buenos tiempos para el sector turístico en general y, en consecuencia, tampoco para las agencias de viajes. En el caso concreto de Galicia Slow Tour, una compañía de turismo eumesa creada en 2019, han sabido capear el temporal con propuestas imaginativas que han permitido a más de uno seguir “viajando” a través de plataformas como Zoom durante los meses más duros de la crisis sanitaria.

Miguel Álvarez Soaje es el máximo responsable de esta agencia que promueve un turismo eminentemente cultural de un modo sosegado, tranquilo y de calidad centrado en Galicia. Asegura Miguel que los gallegos “somos grandes desconocedores” de nuestro potencial turístico, en gran medida por culpa de una mala gestión por parte de las administraciones implicadas.



Luchar contra estacionalidad del turismo es uno de los principales caballos de batalla de esta agencia eumesa 



En Galicia Slow Tour manejan como principal ideario trabajar con grupos reducidos que van desde las 6-8 personas hasta un máximo de 16. En todas esas salidas Álvarez Soaje ejerce de cicerone. “Siempre acompaño a los grupos, lo que me permite ir adaptándome en todo momento a lo que el colectivo va demandando, a sus propios gustos, es decir, más o menos arte o monumentos, parajes naturales o rutas temáticas, entre otras; nosotros presentamos itinerarios vivos que se van variando en función del cliente”. 


Asegura además que en alguna salida que implica recorridos por la montaña en zonas como O Courel o Ancares, por ejemplo, suele solicitar colaboración de guías de media y alta montaña. “Yo soy doctor en historia y trato de aportar todo lo que puedo pero en ocasiones me dejo asesorar por los guías de monumentos concretos y también de estos grandes conocedores de la montaña, ya que aunque estoy federado no puedo guiar grupos en estos entornos montañosos a los que nos llevan a veces nuestras salidas”, apunta.

Incide Miguel Álvarez en que uno de los grandes reclamos turísticos de la comarca lo constituyen las Fragas do Eume. “Este enclave natural ejerce de gancho para un número importante de turistas, a los que después les presentamos otras zonas de la comarca”. Se trata de una labor un tanto didáctica en la que, según el juicio de Miguel, suspenden las administraciones. Es más, hace ya un mes lamentaba en sus redes sociales el mal estado que presentan los accesos por carretera al monasterio de Caaveiro, en pleno corazón de las Fragas do Eume. “He regresado allí en las últimas horas y nada ha cambiado, a pesar de que el buen tiempo ha contribuido a multiplicar las visitas al lugar”, lamenta el guía turístico, quien añade que “alguno de los baches es del tamaño de un vehículo”.


Las rutas enológicas a través de plataformas como Zoom han tenido tal aceptación que se piensa en otras de diferente temática


Con respecto a este enclave, desde Galicia Slow Tour sostienen que no se está gestionando bien, ya que al margen de los accesos otro de los problemas con los que se encuentran los turistas a su llegada es la falta de una información detallada y completa de lo que se van a encontrar. Es más, Miguel asegura que alguno de los viandantes inicia el recorrido al cenobio sin saber que por delante le quedan 10 kilómetros de recorrido. “Algunos no llevan el calzado o ropa apropiada y otros no serán capaces de cubrir una distancia tan larga, y todo porque no se ofrece información detallada en la cartelería dispuesta en el lugar”, afirma.

También lamenta que otro servicio del parque natural como el bus que transporta viajeros al monasterio de Caaveiro durante el verano, sea un mero servicio de traslado de visitantes, que no ofrece información alguna durante el recorrido y en el que no se observa bien el entorno al ir en un vehículo cerrado y no en uno abierto de corte turístico como sería lo deseable.



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Enoturismo


Una de las propuestas que le han permitido a Miguel seguir en contacto estrecho con clientes durante estos meses tan duros del invierno han sido las rutas online, con el enoturismo como eje central. También realizaron otras en las que se fueron maridando quesos y vinos de la mano de los propios bodegueros y la experta catadora de quesos, Salomé Beiroa, entre otros.


Asegura Miguel que esta propuesta, en la que se cataron vinos y productos de Bodegas Barral, en Fene, ha calado profundamente tanto entre sus clientes como en los de la bodega fenesa, llegando a contabilizarse unas 25 conexiones de media cada viernes entre los meses de noviembre a febrero, con un mínimo de medio centenar de personas conectadas. “Al terminar la temporada en abril muchos de ellos ya nos estaban pidiendo nuevos recorridos con el aceite, el queso y otros productos de la gastronomía gallega como hilo conductor”.

Luchar contra la estacionalización del sector turístico es uno de los principales objetivos del gremio y también de Galicia Slow Tour. Sobre este aspecto Miguel Álvarez sostiene que hay mucho que aprender todavía de destinos como Irlanda o Escocia, “donde venden patrimonio y gastronomía todo el año, llueva o haga frío, por eso es importante ofrecer propuestas de enero a diciembre, los fines de semana, puentes o festivos”.


Una oferta que se sustenta en el potencial etnográfico, gastronómico, enológico, cultural o turístico de la comarca que nos ocupa y de Galicia. La incorporación de nuevos servicios constituyen el día a día de esta agencia eumesa que ofrece un turismo de alto nivel y que acaba de incorporar a su oferta una ruta literaria que se centra en la obra de María Orduña, “El bosque de los cuatro vientos”, que se sitúa en la Ribeira Sacra.

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