De Colón a Alcorcón, pasando por Sevilla

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Si Pablo Iglesias, con su marcha de la política, devolvió el sueño a Pedro Sánchez, la sucesora del ex vicepresidente al frente de Podemos, Ione Belarra, podría convertirse en una nueva pesadilla para el inquilino de La Moncloa. Apenas tres días antes de ser entronizada, mañana en Alcorcón, nueva secretaria general de Podemos, la ministra hacía dar un brinco a los portavoces oficiales del PSOE y del Gobierno manifestándose partidaria del regreso a España de Puigdemont, libre y sin cargos. Los ministros Montero (María Jesús, naturalmente) y Abalos salieron a desmentir las ‘precipitadas’ declaraciones de Belarra: cuando Puigdemont venga será puesto en manos de la Justicia. AEl mal estaba hecho.


La IV Asamblea de Vistalegre se celebrará este domingo, en realidad, en la localidad de Alcorcón y será el primer hito ‘post Iglesias’ en un Podemos que no hace sino perder intención de voto, pero que aún representa los anhelos de unos tres millones de personas. Belarra, al frente del partido, apoyada en todo por la compañera sentimental de Iglesias y ministra de Igualdad, Montero, no está prevista, sin embargo, como la candidata de los ‘morados’ en las generales: será Yolanda Díaz, bien situada en las encuestas, pero no militante en Podemos, quien se enfrente a Sánchez en esos momentos.


Pero, hasta entonces, Díaz juega bien en el Gobierno sus bazas de dialogante y escasamente protagonista. Justo lo contrario que Iglesias, que fue quien diseñó el extraño reparto de papeles entre Ione Belarra y ella. A saber cómo resultará, andando el tiempo, esa convivencia entre la responsable del partido y la candidata. A favor de Díaz, desde luego, pienso.


Por lo demás, la dualidad en casi todo en el seno del Gobierno se mantiene casi como en tiempos de Iglesias, pero de manera menos chirriante: las tarifas de la luz son el último de una multitud de ejemplos de discrepancia, y pronto lo será otro tema, los ‘planes atlantistas’ de Sánchez, encantado con la ‘photo opportunity’ que le brinda una reunión de la OTAN este lunes, en la que ¡al fin! se sentará junto al presidente de los Estados Unidos, Joe Biden.


De momento, la consigna es no permitir que Podemos toque bola en la política exterior, que comienza a diseñarse más desde La Moncloa que incluso en Exteriores. Tampoco creo que a la ministra Belarra, la más flamante incorporación al Gobierno Sánchez, le den mucho papel en otras cuestiones clave, desde la economía hasta la futura Mesa negociadora con el Govern. Simplemente, la ministra de Derechos Sociales y ex secretaria de Estado para la agenda 2030 está considerada como una figura menor por los responsables de La Moncloa.


Pero Belarra recibió de su antecesor, que tampoco acudirá, dicen, a Vistalegre IV, la consigna de ser la voz crítica, desde la izquierda, de los planes de su propio Gobierno. Y a ello se aplicará, aunque ni de lejos tenga el peso específico de Iglesias. Pero solo alzando el puño en defensa de las recetas más clásicas de la izquierda mantendrá Podemos algo de la clientela de ‘indignados’.


Por todo eso, lo que ocurra este domingo en Alcorcón, lo mismo que las elecciones primarias del PSOE en Andalucía y la propia manifestación de la derecha en Colón, tendrá previsiblemente repercusiones en la marcha de la gobernación del país. Así que hay que insistir de nuevo, y lo repetiré mañana hablando de ‘lo de Colón’, en que hay que estar muy atentos a los diversos acontecimientos políticos de este domingo. 


Algunas cosas habrán cambiado, quizá, el lunes.

De Colón a Alcorcón, pasando por Sevilla