La rivalidad anima en horas bajas

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los aficionados del Depor están a punto de la revuelta popular contra los dirigentes del equipo, los jugadores y hasta el conductor del autobús que lleva a la plantilla al estadio porque ya se ven con un pie y medio en Segunda B. Y los aficionados del Celta andan con la calculadora a vueltas para ver las posibilidades que tienen de librarse del descenso. Eso sí, en los momentos en los que no están lamentando no haberse aficionado al tiro con arco se dedican a recordarle al eterno rival que él está o estuvo peor. Porque el que no se consuela es porque no quiere. FOTO: iago aspas, con gesto de no entender lo que pasa | aec

La rivalidad anima en horas bajas