Otro misterioso caso de códices que vuelan

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EL electricista bibliófilo, el chispas de la catedral de Santiago, aquel que decidió que el códice Calixtino estaba mejor arrumbado en su casa que en la basílica compostelana, no llevará la culpa esta vez. Vázquez Taín, juez a tiempo completo y escritor en horas libres, tampoco podrá redactar una nueva novela como hizo cuando llevaba el caso de la guía de viajes medieval, pero lo que ha ocurrido en el convento vivariense de Valdeflores da para un libro bien gordo. Han desaparecido dos códices del siglo XIV que se custodiaban en el monasterio, un asunto sobre el que ya se ha abierto una investigación. Pero además las monjas se han marchado del cenobio con destino a otro de su orden, las dominicas, en Cangas de Narcea. Pero antes de la mudanza de las seis hermanas que permanecían en Viveiro ya se habían ido otras tres, todas ellas jóvenes, que se llevaban a matar con las otras, todas ellas con un montón de trienios canónicos a cuestas. El asunto no cheira precisamente a incienso. FOTO: unas monjas rezan en una iglesia | aec

Otro misterioso caso de códices que vuelan