La rebosante felicidad de la concejala de Justicia Social

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LA pseudopeletra Silvia Cameán está que se sale. Llevaba una temporada bastante mustia, pero ha empezado a recibir estímulos positivos y se ha venido arriba. Formando un comando casi secreto con Xulio Ferreiro, el Varoufakis de A Gaiteira, advirtió a Sor Eusebia de que fuese buscando un emplazamiento a Eirís para el proyecto Mi casita. La misión contó con el apoyo de una buena labor de enmascaramiento para que pasase disimulada, pero la tecnología punta la puso al descubierto. Otro proyecto dependiente de su concejalía que fracasaba, ¡qué felicidad! Pero la cosa no quedó ahí; casi de manera simultánea el alcalde sacó la podadora –¡menudo tamaño tiene! ¡qué bien le vendría a los jardineros municipales!”– y le metió un tajo a los presupuestos. Y, ¡zas! a la renta social, unha ferramenta para medrar –para medrar la concejala, porque los necesitados no ven la medra por ningún lado–, le volaban más de 350.000 euros –ya el año pasado le había volado 1,7 millones-, así que le será más difícil cumplir sus objetivos. ¿Es para recuperar el ánimo y estar feliz o no? Pues ella lo está, porque allí donde va sonríe. Pura justicia social. FOTO: silvia cameán, feliz y sonriente | aig

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