Todos se apuntan al color naranja

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PACO Vázquez, el coruñesismo hecho hombre, ofició en su día, con el exdeportivista Albert Luque como monaguillo, la ceremonia de presentación en A Coruña de Albert Rivera, el político antes conocido como Adolfo Suárez. Fue el primer acto de adhesión de la izquierda –izquierda moderada, casi centro, la del exalcalde y más extrema, sobre el campo, eh, la del futbolista porque fuera de él es cuspidiño a su jefe: se llaman igual, ambos nacieron en Barcelona y sus padres son de Málaga– al hombre naranja. La derecha quiso compensar y la políglota esposa de Aznar, Ana Botella, entre cup y cup de café con leche, se declaró fan de Rivera y confesó que hasta le votaba en las elecciones. Su marido, más moderado –él, al que tanto le gusta ser extremoso, fue moderado por una vez en la vida– mantuvo un elocuente silencio, pero sus continuos ataques a Rajoy compensan ese sigilo. Ahora Alfonso Guerra, íntimo amigo de Vázquez, aunque más izquierdoso que el antiguo embajador, también se apunta al color laranxa y asegura que C’s es un partido coherente y que va a ser premiado en toda España. A ver si va a ser verdad, porque la encuestas apuntan en la misma dirección. FOTO: los ahora anaranjados francisco vázquez y alfonso guerra | aec

Todos se apuntan al color naranja