Cuando lo sectario es lo que manda en los despachos

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YA se sabe que es mejor caer en gracia que ser gracioso. Alguien tendría que psicoanalizar a los integrantes del Gobierno municipal coruñés para intentar adivinar de qué especie de trauma infantil proviene ese sectarismo del que tanto les gusta hacer gala. La realidad es que cuando pillan a alguien de ojeriza mas le vale al desafortunado darse por muerto, porque, si de ellos depende, ni agua ni pan. Los ciudadanos todavía recuerdan cómo por obra y gracia del capricho de algún edil (incluso es posible que fuera más de uno) las casetas regionales desaparecieron del programa festivo del ahora anodino programa de actividades veraniegas de la ciudad. Parece que a alguien no le sentaba bien la sidra o el rebujito. Algo parecido pasa con la Comisión de las Hogeras de San Juan. Gracias a ellos la fiesta es lo que ahora asombra a medio mundo. Cuando no pasaba de pequeñas fogatas en las esquinas de las calles, llegaron ellos y lo convierteron en algo multitudinario y, ahora, el concello, ese que iba a ser para todos pero solo es para los que la Marea quiere, decide prohibir todas sus actividades. Parece que lo de vetar está de moda. FOTO: Acto de la comisión de hogueras de San juan | aig

Cuando lo sectario es lo que manda en los despachos