Una tradición que, pese a todo, sigue

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a pesar de todo, mantenemos las tradiciones. Y, con menos dolor de cabeza –cada cual sabrá el motivo– que otros años, el concierto de Año Nuevo ha vuelto a ser la banda sonora del primer día del año en millones de casas. El patio de butacas de la Sala Dorada del Musikverein de Viena estaba sobrecogedoramente vacío y músicos y director saludaban al auditorio ausente, pero el espectáculo fue tan brillante como siempre. Que levante la mano el que no acompañó con palmas la “Marcha Radetzky” desde el sofá. Pues eso, que mantenemos las tradiciones. Como debe ser. FOTO: un momento del concierto | efe

Una tradición que, pese a todo, sigue