En la cárcel, las faltas nunca quedan sin su castigo

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a estas alturas, todo el mundo sabe que Junqueras y demás camarilla se pasan las leyes por el arco de sus deseos. Lo demostraron cuando ignoraron avisos de dentro y fuera de Cataluña y decidieron echarse al monte con eso que bautizaron como DUI y que no es otra cosa que un golpe de estado institucional. Sin embargo, ahora forman parte de la población reclusa y, como tal, tienen restringidos sus derechos. Por ello, no se entiende el cabreo de sus abogados después de que hayan decidido sancionarlos por saltarse a la torera una de las prohibiciones impuestas por el juez y que era la de que no podían enviar mensajes grabados fuera de la prisión. De entrada, a Jordi Sánchez, su atrevimiento le ha costado un traslado de módulo (ya había sido castigado treinta días sin salir al patio por intentar colar cartas entre su ropa sucia). Todavía no se sabe qué pena se le impondrá a Junqueras, aunque es de suponer que será bastante similar. Es mejor que asuman que el reglamento está para cumplirse ya que, de lo contrario, se van a quedar sin postre todo el tiempo que pasen entre rejas. FOTO: junqueras, camino del juzgado | aec

En la cárcel, las faltas nunca quedan sin su castigo