La esperanza de que el cumio con Caracas sea beneficioso

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LA escala que la regata de Grandes Veleros hizo en el puerto allá por agosto de 2016 sirvió para hacer un descubrimiento insospechado, que el vestuario de Xulio Ferreiro, el Varoufakis de A Gaiteira, no se reducía a los vaqueros arrugados con los que se presenta ante el rey y a la chaqueta de lana tipo seminarista; en el armario había también un ¡traje! –el de las bodas–, útil también para actos diplomáticos. De hecho, con su new look visitó el velero venezolano que participaba en la regata; vamos, que iba arreglao, pero informal –no llevaba corbata– por respeto al régimen bolivariano. Ayer volvió a actuar como ministro de Asuntos Exteriores y recibió en María Pita al cónsul de Maduro en Vigo, Martín Pacheco. La imagen que lució se desconoce, pues el Concello no distribuyó ni una sola imagen del cumio, tampoco se sabe qué asuntos trataron, pero queda la esperanza de que aprovechando que las relaciones entre Caracas y Podemos no están en su mejor momento, le ofreciese un asesor... ¡Ojalá! A ver si así en unos días vemos a Iago Martínez, el Rasputín de Teis, haciendo las maletas y pirándose al Caribe. Sería para botar foguetes. FOTO: ferreiro, con la chaqueta de seminarista | aec

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