La salvaje acción de los terroristas medioambientales

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como siempre sucede cuando hay una oleada de incendios, los partidos de la oposición han sacado su artillería para atacar a la Xunta y, de paso, intentar obtener, se supone, algún rédito político. Es lícito, aunque no parezca ni muy ético, ni, por supuesto, muy estético. La realidad es que las brigadas de operarios han tenido que enfrentarse a más de ochenta fuegos que se han producido en pleno mes de octubre. Los responsables de esta situación no son los políticos que ocupan San Caetano ni sus estrategias para combatir las llamas. La realidad es que los culpables de todo son los malnacidos que deciden prender fuego a un monte y, contra su acción, es muy difícil luchar. Se puede pedir que se trabaje más en la prevención, que se limpien las zonas arboladas o que se invierta más en brigadas. Pero la realidad es que cuando se prende un fuego, con vientos casi huracanados, con más de treinta grados en el termómetros y tras meses de sequía, es que se quiere hacer mucho daño. Ojalá que las lluvias que anuncian los servicios de meteorología para estos días sirvan para impedir la acción de estos terroristas medioambientales, aunque el daño ya está hecho. FOTO: incendio en Pazos de Borbén | efe

La salvaje acción de los terroristas medioambientales