La paranoia de los secesionistas todavía no conoce límites

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hace mucho tiempo que sabemos que los secesionistas catalanes sufren una especie de locura paranoica que les hace ver en cada acción del Estado un ataque contra su soberanía, su historia o ambas cosas al mismo tiempo. El último capítulo de esta estupidez enfermiza lo tenemos a cuenta del reparto de mascarillas en Cataluña. El Gobierno mandó 1.714.000 unidades. 1,2 millones para Barcelona, 180.000 para Tarragona, 172.000 a Girona y las 98.000 restantes a Lleida. Todo normal si no fuera porque 1.714 es una fecha maldita para el indepedentismo, fue cuando se rindieron a los Borbones y comenzó su “castración” como estado libre. El problema es que hasta el conseller de Interior quiso ver en la cifra un desprecio intencionado. ¡Pobres catalanes, en que manos están! FOTO: Miquel Buch, consejero de interior | aec

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