Bajo el abrigoso manto del victimismo

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De Jordi Turull, la inmensa mayoría de los ciudadanos ni habíamos oído hablar. Es lo que tiene ocupar un alto cargo en una comunidad autónoma que no sea la propia. Sin embargo, desde que la enfermedad del secesionismo se ha contagiado a todo el país, y con los atentados yihadistas de Barcelona de fondo, el conseller de Presidencia y portavoz de la Generalitat, ha ido ganando relevancia. Y no lo ha hecho para bien. Al menos para quienes consideran que la verdad tiene que ser el rasgo distintivo de quien se dedica a la cosa pública. Y, desde luego, ni Turull ni un buen número de compañeros suyos pueden presumir de ello. Su última salida de tono ha sido la de no asumir la mentira que han querido colar al mundo entero a cuenta del aviso que los Mossos recibieron de la CIA sobre un inminente atentado en Cataluña. El opta por abrigarse bajo el manto del victimismo y acusar a quienes quieren saber la verdad de tener aviesas intenciones. Qué curioso. FOTO: Jordi Turull | EFE/Quique García

Bajo el abrigoso manto del victimismo