Manuel Rico reivindica la honestidad como valor principal de una profesión en crisis

Manuel Rico, en primer término, y Milá, al fondo, recogieron el premio José Couso en la capilla del Torrente . Foto: Jorge Meis
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El periodista berciano Manuel Rico –Fabeiro, 1967– reivindicó ayer la “honestidad” como el principal valor del periodismo en el acto de entrega del XVII Premio José Couso á Liberdade de Prensa, un galardón organizado por el Club de Prensa de Ferrol y el Colexio Oficial de Xornalistas de Galicia que se desarrolló en el Centro Torrente Ballester.


Rico, cofundador de Infolibre, fue elegido por la mayoría de los socios de las organizaciones convocantes del premio por su serie de informaciones sobre la tragedia que se vivió en las residencias de mayores durante el estallido de la pandemia de coronavirus. Con él llegó a la ciudad naval Lorenzo Milá, ganador de la edición anterior, cuya ceremonia fue suspendida entonces debido a la situación sanitaria. 


Lorenzo Milá: “Los medios tienen sus intereses, pero no se puede agredir de manera tan grosera a la verdad”


Tras una ofrenda floral en el monumento “Ás Ceibes” del Cantón de Molíns y la firma en el libro de oro del Concello, Rico y Milá protagonizaron en el patio del centro cultural un coloquio que, moderado por Marta Corral, ofreció al público una masterclass de periodismo en la que los galardonados no rehuyeron ningún tema planteado: precariedad, crisis de credibilidad, brecha de género, servidumbres políticas y económicas y, también, el papel de los medios de comunicación locales. 


El premiado de este año aseguró que la situación actual del sector es “más complicada que en los años 90” y, aunque reconoció los efectos devastadores que sobre la credibilidad de los medios de comunicación tienen las “fake news” y las prácticas desprofesionalizadas, apuntó también a los propios medios como “responsables” de esta crisis. “Están más politizados y me preocupa que muchas veces tengan el mismo discurso que los partidos”, manifestó. Con todo, rechazó el discurso pesimista y valoró que “siempre va a haber un porcentaje de ciudadanía que va a querer información crítica y jerarquizada” que confronte los “asaltos de relatos no profesionales que confunden e intoxican” y que se generan en las redes.


El periodista berciano y Lorenzo Milá recogieron el galardón en la capilla del Centro Torrente Ballester

 
Milá, por su parte, lamentó el “exceso de ruido” en la comunicación y subrayó que en ese ámbito –las redes– “la cuestión es liarla”. Apeló a la responsabilidad de los profesionales de “señalar lo que no es periodismo” y coincidió con Rico en que lo fundamental es “ser honesto”. Precisamente el dilema entre honestidad y objetividad como principios éticos centró buena parte del coloquio. “La honestidad”, afirmó Rico, “es la diferencia y la barrera entre periodistas grandes y pequeños”, al margen del lugar o el medio en que trabajen. “Los medios tienen sus intereses empresariales”, dijo Milá, realidad que asume “siempre que sea un interés razonable” y que “no agreda de manera grosera a la verdad”. “Además, la honestidad no se aprende en la carrera, se enseña en casa”, recalcó. 


Responsabilidad del público 


En la era de la “postverdad”, Manuel Rico abogó además por redoblar los esfuerzos para distinguir “los medios de los que no lo son”. En ese sentido, apuntó también a la responsabilidad del público. “Mi fórmula es que la primera vez que te engañan no es culpa tuya; la segunda, sí”, añadió, planteamiento que secundó Milá. “Parte de la responsabilidad es de los lectores, espectadores y oyentes”, señaló, “porque muchas veces solo queremos leer, ver o escuchar informaciones que confirmen nuestras opiniones. Y eso es terreno abonado para quien quiere construir un relato interesado” en un contexto de inmediatez contraproducente. “La velocidad siempre va contra el rigor”, sentenció el periodista. 

Manuel Rico reivindica la honestidad como valor principal de una profesión en crisis