Cambio de ciclo

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El resultado de las elecciones que se celebran en Madrid, en una u otra dirección, afectará al resto de España, impulsando un cambio de ciclo político. Si, como pronostican las encuestas, Isabel Díaz Ayuso candidata del PP, consigue retener la Presidencia sin necesitar el apoyo de Vox, habrá nacido una estrella potente en el panorama político nacional pues su victoria sería inevitable relacionarla con el pulso directo con Pedro Sánchez planteado a lo largo de la campaña.


Esta conjetura entra dentro de lo posible pero no parece probable. Más cerca parece estar un resultado electoral brillante --el PP como partido más votado que puede llegar a doblar en escaños al PSOE-- pero insuficiente a efectos de conseguir la mayoría parlamentaria. En esa situación entraría en escena una alianza con Vox sin que a estas alturas pueda avizorarse si el partido de Santiago Abascal daría su apoyo a cambio de tener consejeros en el gobierno regional. El apoyo podría consistir en un acuerdo programático como en Andalucía.


Si se plantea el segundo escenario: el PP gobernando con Vox, la coalición de los perdedores –PSOE, Más Madrid, Podemos– tocaría a rebato con el mantra de la llegada del fascismo. Hay un precedente. El mismo día en el que en Andalucía tras 40 años de gobierno ininterrumpido el PSOE perdió las elecciones, Pablo Iglesias convocó una manifestación para rodear el Palacio de San Telmo, sede de la Presidencia andaluza, con el pretexto de la “alarma antifascista”. Malos perdedores.


Cuando esto escribo la moneda está todavía en el aire y aunque no es probable, tampoco es imposible que la suma de votos obtenida por los tres partidos de izquierda pudiera superar al bloque de las derechas. De ser así Pedro Sánchez respiraría tranquilo y quizá podría desempolvar el plan que le llevó a patrocinar la desestabilización de las comunidades autónomas gobernadas por el PP. Recordemos que el plan tenía dos fases: recuperar el poder regional y acabar convocando elecciones generales. Lo que está en juego en Madrid va más allá de Madrid. Podría ser el punto de partida de un cambio de ciclo político.  

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