Irregular comienzo de la Semana Santa en el turismo rural de la zona

Uno de los huéspedes que ayer llegaron al hotel Semáforo de Bares, en Mañón | jorge meis
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Si bien la crisis de la Covid-19 ha supuesto una oportunidad para el turismo rural en muchos puntos de la geografía española, los estrictos cierres perimetrales que vivió Galicia y las comarcas de Ferrol, Eume y Ortegal durante los últimos tiempos han abocado al cierre a la gran mayoría de los establecimientos de la zona a los que, ni tan siquiera la Semana Santa, ha “inspirado” para salir de este letargo. Es el caso de la Casa do Morcego, en Vilarrube (Valdoviño). “Hemos decidido no abrir esta Semana Santa”, explica su gerente José Picallo, “y no nos planteamos hacerlo hasta mayo cuando esperamos que la situación esté un poco más estable”, señala en referencia a las cambiantes directrices en función de la incidencia del coronavirus en los municipios. “Mientras tanto nos estamos encargando de hacer tareas de mantenimiento, reparar y pintar muebles y esas cosillas que cuando estemos abiertos no podremos hacer”, indica.


Otro de los referentes de la zona el Hotel Herbeira, en Cedeira, tampoco se animó a abrir estos días. Sí fue el caso de Casa Corbelas, también en el mismo municipio. “Abrimos estos días pero la ocupación está siendo muy flojita”, explicaban desde la casa rural.


La otra cara

En la otra cara de la moneda se encuentra un establecimiento emblemático en la comarca de Ortegal, el Hotel Semáforo de Bares, en Mañón, que ayer presumía de una ocupación al 100% durante las dos próximas semanas. “Hasta el día 10 tenemos todo lleno, también es verdad que solo tenemos cinco habitaciones pero estamos contentos, 100% de ocupación y 100% de clientes gallegos”, indicaba su gerente Francisco Xabier Pardo.


¿El secreto de su éxito? Unos bonos con ofertas especiales. “Tenemos unos Bonos Covid-19 que estamos vendiendo muy bien sin necesidad de adherirnos al Bono Sanitario que había lanzado anteriormente la Xunta ni al actual con el eslogan Quedamos en Galicia, ya que nuestros bonos son muy atractivos de por sí”, explica. Se trata de estancias cuyo precio oscila entre los 85 euros noche en la habitación individual hasta los 250 de la suite cuyo coste desciende a partir de la segunda pernoctación. No son reembolsables pero en caso de cancelación, los clientes disponen de hasta un año para consumirlo.


“Nosotros estamos en el ámbito rural (los huéspedes que se han alojado son de Vigo, Coruña, Ferrol, Santiago, etc ) y también llama mucho la atención el lugar tan espectacular en el que nos situamos”, destaca Javier Pardo como algunos de sus especiales atractivos.


Aunque como recalca, el 100% de su clientela es gallega también reconoce haber recibido llamadas de clientes de fuera de Galicia para reservar estancias. “Logicamente no les hemos alquilado y no entendemos esta falta de responsabilidad”, asegura.


El Semáforo de Bares es un “oasis” dentro de la situación general en la que se encuentra el turismo rural en la zona. “Nuestra solidaridad con los hoteles que lo están pasando mal con ocupación mínima”, recalcó.

Irregular comienzo de la Semana Santa en el turismo rural de la zona