El Racing se queda sin su ventaja

El racinguista Bruno Rivada lucha con Aarón Piñán por llevase la pelota | ricardo grobas/faro de vigo
|

Ya no depende de sí mismo el Racing para acabar la primera fase en las tres primeras posiciones del subgrupo 1-A y seguir luchando por el ascenso a Segunda. La derrota encajada ante el Coruxo (3-1) lo mantiene en la sexta posición de una tabla clasificatoria más igualada que nunca y que se resolverá en una última jornada repleta de posibilidades. Pero antes, el equipo ferrolano tiene otro partido pendiente, el que este domingo lo mide al Guijuelo y en que espera resolver con victoria tras la cuarentena vivida.


No se habían disputado ni diez minutos de partido y el Racing ya se había metido en el peor escenario que le podía estar. Un imprudente despeje de Elsinho tras una acción a balón parado se tradujo en un libre indirecto dentro del área racinguista a que Rivera transformó con un tiro raso pegado al palo. Es decir, que en un encuentro que encaraba a la expectativa de ver cuál era su respuesta física, el cuadro verde se vio enseguida en desventaja y con síntomas de zozobra en su puesta en escena.


Pero, en realidad, lo que el paso de los minutos hizo fue que el Racing tomase el control del partido ante un Coruxo que pasó a buscar la contra como manera crear peligro. Aunque sin demasiada claridad, el equipo ferrolano empezó a rondar la portería contraria y, de hecho, creó situaciones para restablecer el empate, como un cabezazo al poste de Jon García o un mano a mano que David Rodríguez no pudo resolver ante el meta rival.


Pero, cuando mejor pintaban las cosas para el Racing, un error a la hora de iniciar una acción ofensiva le costó muy caro poco antes del descanso. Una recuperación del Coruxo le permitió volver a demostrar el peligro que tiene sus transiciones, reflejada en el pase que dejó solo ante la meta racinguista a Mateo, que cruzó a gol el segundo tanto local, resultado con el que se llegó al descanso del compromiso.


Riesgo

A punto estuvo el Coruxo de ampliar su ventaja al poco de empezar la segunda parte si no llega a ser por la espectacular parada de Diego Rivas al tiro a bocajarro de Moha Chabboura. Fue la acción que precedió al gran cambio que Cristóbal Parralo realizó en su once, que pasó a plantarse en el terreno de juego con tres centrales, dos carrileros y un par de delanteros para intentar llegar con más facilidad a los dominios del Coruxo, que apenas estaba pasando apuros.


La nueva disposición, pese a los riesgos que implicaba, permitió al Racing pasar a jugar casi continuamente cerca de la portería rival. Incluso dispuso de ocasiones para estrenar su casillero realizador –un cabezazo de Mariano que fue alto, otro de David Rodríguez que se estrelló en el larguero, otro remate de esta mismo futbolista que se marcó alto...–. Pero ayer no era el día del equipo ferrolano, que además de no marcar vio cómo su rival, en una de las contras que montó, se encontró con un penalti cometido por Quique Fornos que, convertido por Álex Ares, sentenció aún más el partido... si es que no lo estaba ya.


Poco más de diez minutos quedaban para el final del encuentro y, a pesar de que al Racing le dio tiempo para marcar un tanto, obra de Nathan Palafoz, en realidad ya no fue capaz de hacer nada positivo. Solo perder a otro efectivo de cara al partido del domingo por la rigurosa expulsión sufrida por Peñaloza casi al final.

El Racing se queda sin su ventaja