15-M. IDEAS EN MOVIMIENTO

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Llevábamos con nosotros un puñado de ideas y mucha rabia; también la hiriente percepción  de que el sistema nos engullía poco a poco sin que fuéramos plenamente conscientes. Dondequiera que mirábamos estaba felizmente apoltronada la miserable perversión de las ideas y la franca extinción de aspiraciones y luchas, reforzadas con banderas e himnos, que el tiempo había convertido en pura parafernalia con sentido desfigurado.
Cuando llegamos a la plaza miramos el reflejo del cansancio en los ojos de aquel que teníamos  justo delante, como si se tratará de un espejo capaz de devolver solo la imagen de la rabia contenida, de la impotencia colmada, de la indignación… La mañana discurría con la normalidad habitual, todo en decadente calma, en silencioso derribo, en absurda e infecciosa epidemia … Nos sentamos justo en el centro, éramos pocos, dos… tres o cuarenta tal vez…
Decidimos quedarnos, hacer nuestro el suelo de la plaza y el cielo del mundo, como cualquier otro desamparado anónimo. Hablamos, vaciamos nuestros bolsillos,  para comprobar cuan grande había sido el  expolio. Expusimos el reverso de aquellas ideas que nos habían contado para verificar que hasta allí habían llegado. No es que no estuvieran, es que ya no las conocía ni su padre o su madre.
Alguien, aprovechando la ausencia de la razón, se había ocupado de darles la vuelta.  Democracia...?, ¿es esto democracia?... No, tajantemente, no,  –coincidimos–… estos que nos gobiernan y aquellos que nos han gobernado, argumentando desde idearios desdibujados o parodias de lo que debería haber sido, estos, a los que cada cuatro años autorizamos para que violen nuestros derechos y  asesinen nuestro futuro;  estos son solo una inútil colección de farsantes que se enriquecen mas cuanto más se empobrecen las ideas sobre las que se sostienen; estos nos han hecho llegar aquí…
El sol caía implacable sobre nosotros… ¿Qué habrá bajo los adoquines...? Y si arrancamos uno y clavamos una sombrilla y luego otra y otra, hasta  construir un bosque de ideas?  Y una montaña de adoquines… una barricada...? Pronto descubrimos que no estábamos solos, también que para construir una breve ciudad de las ideas, protegida del sol, tampoco es preciso, como en el Mayo francés, en 1968, levantar las calles. La plaza es nuestra, seamos ejemplares ciudadanos de una república indignada… Y así, cuando volvimos a mirar éramos mas y mas que se descubrían unos en otros, indignados, aburridos de tolerar y soportar el peso de la farsa y la falaz promesa oportunista. Cada vez que mirábamos resultaba mas difícil encontrar los límites de nuestra isla… habíamos comenzado a navegar y la tripulación entonaba cánticos, organizaba la supervivencia, acuñaba frases para la historia, porque, sin saber, estábamos haciendo historia.
El mundo, todo el mundo escuchó el color de nuestras voces hartas y furiosamente alimentadas por la razón inspirada, que curioso, por la sinrazón.
La primavera de aquel año, 2011, avanzaba y fuimos referente sin límites, para todos aquellos que habían guardado silencio. Nos organizábamos de manera ordenada y natural… todas las voces tenían cara y merecían respeto. Cada palabra poseía  un valor, era la moneda con la que íbamos construyendo nuestro capital de ideas y propuestas.
Estábamos haciendo historia y nadie fue capaz de ignorarnos. Eramos ruido, ruido de ideas, de sueños, ideales olvidados y perdidos también. Fuimos la alternativa a las opciones y el espejo en el que volvieron a mirarse aquellos que habían perdido el norte. Creo que concluyeron que era tarde para volver,  se dejaron llevar cómoda y placenteramente por las aguas mansas de mares infestados de tiburones.
Pronto volverá a ser mayo, habrá otro, pero nunca más aquel 15 de mayo de 2011, aquel  en que la historia se llenó de alegría y esperanza.  Que se repita para que la esperanza ocupe nuestras plazas  siempre y se desborde hasta los confines de la razón.

 

15-M. IDEAS EN MOVIMIENTO