Son una banda

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Eran una inmensa charca –en declaraciones de Aguirre– y, según la Justicia y la UCO, protagonizan un montón de asuntos turbios. No sabemos si a esto Rivera le llama banda.

Sigamos con las noticias más recientes en torno al gobierno de la autonomía madrileña que detenta el PP con el apoyo de Ciudadanos y Vox: caso AvalMadrid, una especie de banco o un chiringuito que usa dinero público, como ustedes prefieran,  que vendió un estudio en Madrid con un valor en el mercado de 82.000 euros por 3.000 al padre de la jefa de prensa de Aguirre y González.

Otra: la viceconsejera del Gobierno de Aguirre, que medió en favor de Ayuso para conseguir un crédito de Avalmadrid, era dirigente de esa entidad y está relacionada por un contrato investigado en el caso “Púnica”, pues hay sospechas de que favoreció a una empresa relacionada con la campaña electoral del PP madrileño.

La composición del Gobierno de la Comunidad de Madrid arroja datos que ponen colorada a una estatua de piedra: Lequeyto y Osorio son conocidos el primero por privatizar, bajo las órdenes de Esperanza Aguirre, la sanidad madrileña, asunto que le hizo dimitir. Osorio es famoso por sus reiterados insultos a las feministas y, que le vamos a contar, el juez López, porque tuvo que dimitir del Tribunal Constitucional...

¿Son o no una banda? Pues están ahí con la bendición del presidente del PP, el apoyo de Ciudadanos, que venía a regenerar la política y luchar contra la corrupción. Esta es la banda. Este es el PP de hoy mientras siguen su curso los procesos judiciales sobre el pasado que apuntan a dos antecesores de la actual presidenta, sobre la que recae, igualmente una serie de sospechas. 

Y a todo esto, ese trío que ampara al PP madrileño, el más corrupto de todo el Estado, según un editorial de “El País”, critican al Gobierno por su amparo a los náufragos del “Open Arms”. A ellos y a la derecha europea el papa de Roma les recordó que sus estrategias ante el drama migratorio incumplían los evangelios.

Otra operación en marcha en Génova es aligerar gastos… a cuenta del contribuyente. Y es que al pasar de 137 a 66 escaños les falta dinero. ¿Solución? A sus empleados los reparte por las instituciones donde gobiernan, pues cuentan con una bolsa importante de puestos de confianza. A dedo, vamos. Tienen que reunir a todo el grupo. A la banda, que diría, o no, Rivera.

Son una banda