ENCASO, ENDESA Y AS PONTES

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La villa minera de As Pontes está pagando un alto precio por una crisis  que parece no tener fin. Aunque existen pueblos, que sin apenas tejido industrial, son capaces de mantener una actividad económica sostenible, desarrollando el sector primario o el terciario; Villalba y Vivero son un pequeño ejemplo.
Respecto a la villa pontesa existen diferentes opiniones, pero antes repasemos brevemente su historia minera. Aunque el primer documento sobre el yacimiento carbonífero data del Siglo XVIII, no es hasta el año 1942 en que empezaría la explotación minera. Tres años después de termina la Guerra Civil el país vivía bajo unas restricciones económicas brutales, parte de ellas ocasionadas por la confrontación bélica y agravadas por la II Guerra Mundial, con lo cual, el nuevo régimen necesitaba urgentemente combustibles sintéticos. Por lo tanto, el recién constituido INI (Instituto Nacional de Industria) creaba la empresa Encaso (Empresa Nacional Calvo Sotelo), comprando en As Pontes los yacimientos mineros pertenecientes a la familia Caramelo.
Hay que destacar que Encaso no era una empresa enfocada a la producción de electricidad, sino que se dedicaba básicamente al proceso de carburantes y lubricantes obtenidos de la destilación de rocas bituminosas. Aún así, montaría en la villa pontesa una pequeña central térmica de 32 MW para aprovechar el carbón. Años más tarde –y después de varias investigaciones– la empresa decidió desechar la idea de los lubricantes y cambiar de objetivo, optando definitivamente por la generación de electricidad y la producción de nitrato amónico agrícola, para el cual instalaría una fábrica que sería inaugurada por el General Franco en 1959. Por tanto, el proyecto original de los combustibles y lubricantes nunca llegaría a convertirse en realidad. Y así se llega al año 1970. En dicho año hubo una reorganización en el INI. Por consiguiente, el gobierno tecnócrata de la época decidió que la Calvo Sotelo se integrase en Endesa (Empresa Nacional de Electricidad).
Durante los treinta años que tuvo de vida la antigua Calvo Sotelo, la villa eumesa gozó de una gran actividad industrial y comercial. Debido al boom económico local, muchas familias de las aldeas colindantes se fueron a vivir al nuevo “dorado”. En las décadas de 1950 y 1960 la Calvo Sotelo empleó a miles de obreros. Aunque los salarios no eran elevados, la empresa brindaba a los trabajadores ciertos privilegios. Pero sobre todo, les ofrecía una forma de vivir más digna en comparación con la vida rural de la época. No era lo mismo trabajar en las faenas del campo, de sol a sol –en una agricultura de subsistencia–, que hacerlo para una empresa minera de implantación nacional. Era todo un avance laboral y también social. Además de cambiar de actividad, las familias provenientes del rural tenían la posibilidad de ofrecer a sus hijos una educación; la empresa costeaba parte de los estudios. Paralelamente a la actividad minera, se desarrolló en la villa una febril actividad comercial. Se abrían nuevos bares, casas de comidas, comercios de ropa, gestorías, autoescuelas, etcétera. El comercio local llegó a tal punto, que a principios de los años 60 se abrió hasta un pequeño supermercado; tan moderno como los hoy en día.
Endesa trajo a la villa pontesa cambios, aunque no todos para mejor. La fábrica de fertilizantes se trasladó de lugar. Y en el 2007 se cerró la mina, empezando la importación masiva de carbón. A todo ello hay que añadir la marcha de empresas auxiliares. Incluso muchos de los nuevos prejubilados, que no eran originarios de As Pontes, optaron por marcharse. Por lo tanto, la villa empezó a perder población y el comercio a declinar.
Algunos ponteses opinan que Endesa –al contrario de cómo perciben a la Calvo Sotelo– no fue buena para los intereses generales; dicen que frenó en seco el desarrollo del comercio local. Es muy posible que a su sombra, debido a los privilegios desmesurados que proporcionó a sus empleados, se haya creado una cultura local poco emprendedora. Incluso hasta negativa para el florecimiento económico.

 

ENCASO, ENDESA Y AS PONTES