Un consejo que no pierde vigencia

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Las obras de restauración del techo de la iglesia de Santiago en Amberes han desvelado una cápsula del tiempo en forma de caja de cerillas en la que cuatro trabajadores del templo, supervivientes de la Primera Guerra Mundial e inmersos en la Segunda, dejaban un mensaje para las futuras generaciones. “Asegúrense de tener suministros en casa y, sobre todo, disfruten la vida al máximo. Cásense y, para los que ya están casados, cuiden de sus hogares”. La lucha de ahora es distinta, pero el consejo sigue vigente: que nos cuidemos, a nosotros mismos y entre nosotros, que no hagamos el camino solos y, en una época en la que nos ocupamos más de criticar que de disfrutar, aprovechemos cada minuto que podamos. Como guía vital está bastante bien.

Un consejo que no pierde vigencia