El Dillo ti que señala a los culpables del enfado vecinal

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DÍA completo, día Comansi, para la psicomotriz Claudia Delso. Montó un Dillo ti en Durán Loriga, territorio hostil, y la fábrica de producir desencantados con la Marea, nasía pa’ganá, empezó a trabajar a pleno rendimiento. Críticas y más críticas, censuras y más censuras, aquello era un no parar. Los cooperativistas del parque Ofimático, los vecinos de Monte Alto... blandieron la porra  –más dura que la de los guardias que están a las órdenes de Rocío Fraga– y duro y a la cabeza. Aquello botaba lume. Pero entonces surgió la duda: ¿la culpa era de la psicomotriz o de Iago Martínez, el Rasputín de Teis? Pues habrá que repartirla al fifti-fifti; a la concejala por aquel día en el que le dio el repente de que la ciudad estaba dividida en 305 barrios, con lo que en cualquier lugar surge un enemigo de la xente do común y al alter ego y asesor de cabecera de Xulio Ferreiro, el Varoufakis de A Gaiteira, porque ante el ingente trabajo que tenía por delante decidió renunciar a su máxima ilusión en la vida: desordenar el movimiento vecinal. Pues nada, que el alcalde siga confiando en ellos como dos piezas básica, que así le va. FOTO: delso, ferreiro y varela, durante el dillo ti | quintana

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