El ombligo de Beiras

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GRAN espectáculo el protagonizado por el ya octogenario Beiras en la presentación de su think tank, su laboratorio de ideas, que para darle un toque enxebre ha sido bautizado como Obradoiro de Ideas Láncara. ¿Por qué Láncara? Porque en ese concello lucense pronunció el discurso que acabó provocando el estoupido del Beneguai. Su experiencia como dinamitero es larga; empezó por el PSG, casi en la noche de los tiempos, y acabó hace nada con AGE. Su próximo objetivo es En Marea, originariamente un espacio multicultural hispano-galaico y ahora sabe Dios qué. La rapazada –está la cosa tan difícil para emanciparse de los padres  que hay quienes nunca dejan de ser unos neniños– que anda a su alrededor ya está preparando la mecha. El santón jurásico del nacionalismo de la nazón de Breogán va con calma, respetando los tempos, como cuando interpreta una sonata al piano, y avisa de que lo principal es que la xente do común deje de mirarse el ombligo. Manda carallo, que diga eso alguien que tiene más ego que Cristiano Ronaldo. 

El ombligo de Beiras