MARIANO, A LAS OLIMPIADAS

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Lo más destacado de la intervención de Rajoy en La Sexta ante las preguntas de un puñado de ciudadanos, fue cuando le contestó a su viejo amigo (y dicen que marido de la ministra zamorano-pontevedresa) con quien en verano recorre –haciendo footing– una hermosa ruta de la geografía gallega.
¡Está mejor que Aznar, aun cuando no nos exhiba –por vergüenza– sus pectorales. Del resto, poco y malo. Antes Revilla nos había contado que los jueces españoles, los organismos europeos, dicen que aquí, en la carrera judicial, impera el amiguismo. 
Mariano ni se pone colorado. Y, tampoco mueve una ceja, cuando dice que “bajo su mando en España impera la igualdad, olvidando su famoso artículo publicado en un diario vigués a finales de los años ochenta, donde proclamaba la superioridad de la casta y de la raza aria. (Consulten internet, please)
Curioso su concepto de la jubilación: que los albañiles y otros trabajadores de la construcción, aguanten hasta los sesenta y siete años en el tajo… y los políticos, con unos añitos con el pompis en los sillones del Congreso o Senado, se lleven una pastizarra. 
Cuando se habló de Cataluña nos dijo que no se le puede echar la culpa a los otros ¡el, campeón de echar culpas sobre su antecesor! que, mire usted, le dejó un pastón en la hucha de la Seguridad Social que Mariano, y los suyos, dejan tambaleando…
Sobre la corrupción, que es una cosa de humanos, dijo, ¡vale, sus colegas del PP son humanos!, prometió hacer lo imposible para derrotarla. ¿Lo imposible? No. Lo que mandan las normas de buena conducta: no destrozar el ordenador y no pagar en negro las obras de sus sedes.
A su frase favorita de “para llegar a ministro, hay que ser antes concejal” le recordaron que de todos los ministros que nombró solo uno (Wert, el peor valorado) había sido concejal. Y si él, Mariano, había sido concejal, diputado, presidente de diputación y algunas cosas en la autonomía; varias veces ministro y vicepresidente, lo único que podemos destacar de su trayectoria es que la compatibilizó con la pasta que ganó en sus despachos de registrador, a la vez que recibía otros sueldos como político en activo… y, dice Bárcenas, que también puros, trajes y algún que otro sobresueldo. 
Eso, sus recortes en sanidad, educación, dependencia, etc., se perdonan con su carrera…pedestre.

MARIANO, A LAS OLIMPIADAS