Nada cambia en Arteixo

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EL popular Carlos Calvelo, a quien los ciudadanos de Arteixo elevaron de alcalde absoluto a alcalde absolutísimo –por algo sería, ¿no?– dándole trece de los 21 concejales de la corporación –antes tenía once–, pilota el municipio con firmeza. Y por lo que se ve ha sabido rodarse de un buen equipo de colaboradores, como Inés Ramos, la concejala de Servicios Sociales, que antes de entrar en el Concello había trabajado durante ocho años en un centro de atención a personas con daños cerebrales. Su departamento no es precisamente el que más satisfacciones reporta, sobre todo cuando del otro lado de la frontera está A Coruña y hay que lidiar con la Marea, nasía pa’ganá. La xente do común, que es de piñón fijo –como si estuviese entrenando para el carril bici que saldrá de la deforestación de la ciudad–, continúa enviando familias realojadas a Arteixo sin ningún proyecto de integración. Eso sí, los mareantes se comprometieron en su momento a resolver esa situación, pero ha pasado el tiempo y no han hecho nada de nada. ¡Ay, qué desmemoriados también para esto!

Nada cambia en Arteixo