Choque de trenes

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La huida hacia adelante de Artur Más tiene en el próximo domingo una nueva cita con la sinrazón. Son las terceras elecciones catalanas en los últimos 5 años, demostración fehaciente del desgobierno e inestabilidad que se vive en Cataluña.  Para Artur Mas, el secesionismo, más que una meta, es una estrategia de supervivencia política y personal. Ha renunciado a gobernar los difíciles años de la crisis, y se ha agazapado bajo esta estrategia de la confrontación y del enemigo exterior, que para él es España. 
No ha dudado en romper su alianza de décadas con Unió Democrática de Catalunya, de Durán i Lleida  para embarcarse en la locura del secesionismo, en una hoja de ruta escrita y dirigida por su socio de gobierno, Esquerra Republicana de Cataluña. En su huida hacia adelante Más ha tenido que alimentar la confrontación, y la división, fomentar el odio a España, con consignas y soflamas más propias de regímenes poco o nada democráticos. Y lo cierto es que la estrategia le ha funcionado. Reivindican la independencia pero quieren mantener la nacionalidad española y las ventajas que ello supone.  Reivindican salir de España, pero manteniéndose en el seno de la Unión Europea, cuestión prácticamente imposible. 
La única verdad, diga lo que diga Artur Más, es que las elecciones del próximo domingo serán unas elecciones legislativas, para elegir un nuevo Parlamento. No son unas elecciones plebiscitarias, por mucho que se empeñe en presentarlas así.
Ahora, la pregunta es que pasará después del domingo, y como el Estado, y todos los Poderes Públicos deben responder ante lo que Artur Más ha denominado “proceso de desconexión de España” que presuntamente comenzará la semana que viene si los secesionistas obtienen la mayoría absoluta.  Y ahí solo cabe una respuesta, actuar con la Constitución en la mano, cumpliendo y haciendo cumplir la Ley.
Ahí veremos la altura de miras del líder de los socialistas, Pedro Sánchez, y si será capaz de anteponer la defensa de la Constitución, o si seguirá entregándose a la demagogia y el oportunismo. La historia sabrá juzgar el comportamiento de unos y otros, y valorar quien ha trabajado desde las instituciones para evitar el choque de trenes propuesto por Artur Más, y quien ha aprovechado la circunstancia para hacer política de la peor. 
 

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