Puyonieves y los 7 enanitos

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Un día, Puyonieves estaba limpiando su casita en el bosque de Catalonia, cuando la vieja bruja Avaricia llamó a su puerta y le dijo: “Prueba esta manzana del 3% que me traje de un madroño que quería comérsela un oso. Es riquísima”. 
A Puyonieves le pareció rara la historia, pero probó. Los ojos le alumbraron como faros y gritó: ¡Cullons, ahora lo veo todo claro! Y compró un saco. Cuando vinieron los siete enanitos les dio a probar  manzanas y se armó la de dios. La casa alumbraba más que la luminaria de San Juan. Dejaron el puto campo y salieron a buscarse la vida con las cosas claras. Al cabo, la casita estaba a reventar de pasta, que salía por ventanas y chimenea, y decidieron llevársela a bosques lejanos metida en sacos. Pero el Hada Madrina de las Manos Limpias los cogió cagando, limpiándose con billetes de 500, y los denunció por destrucción de moneda. Y colorín colorado, el cuento no ha terminado.
 

Puyonieves y los 7 enanitos