FESTIVAL CAMERÌSTICO

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El Festival Mozart discurre lento, constante, por buen cauce, con una línea de calidad que hace que cada concierto, como por un proceso de consolidación metamórfica se transfigure y evolucione hacia un espectáculo de mayor rango, más elevado; reuniones, por concepto, de obligado cumplimiento para melómanos y puntos de referencia para todo buscador de experiencias de alto grado artístico.

Esta semana, desde el martes hasta el jueves, a ritmo de concierto diario, el Cuarteto Casals ha realizado un alto en su hoja de ruta para ir desgranando lo que constituyó un amplio abanico de música para cuarteto, interpretando partituras de Boccherini, Haydn, Schubert, Webern y Shostakovich. En estos tres conciertos, a cada cual mejor, nos fueron ofreciendo diversas piezas de dichos autores y todas ellas con un marcado e inigualable estilo interpretativo.

El Cuarteto Casals es uno de los conjuntos camerísticos más sólidos del panorama internacional, y el hecho de realizar tres conciertos en días seguidos con diferentes programas y todos ellos de extrema complejidad, muestra el grado de madurez del grupo y la alta cualificación profesional de cada uno de sus miembros. Quizá fue el último día, con el op.54 no.2 de Haydn y “Rosamunda” de Schubert, el concierto donde el Cuarteto Casals se encontró más a gusto y cabe dentro de lo posible que reservaran para este último día las obras con las que los músicos guarden mayor grado de afinidad. No es menos cierto que el op.29 de Schubert es un cuarteto muy inspirado, donde sus líneas melódicas fluyen con una facilidad ejemplar y se adaptan al oído como un guante, sea docto o profano.

En el Rosalía, templo gallego de la música de cámara, se esperaban estos conciertos y ocurrió lo que era de esperar: tres días de lleno absoluto y éxito más que notorio para un tipo de música que exige del público un buen grado de afición y cierto refinamiento en sus gustos musicales.

Ojalá estemos asistiendo al inicio de un tipo diferente de festival donde la música de cámara de verdad se codee con la sinfónica o escénica en niveles parecidos de proyección.

 

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